Dracula in Under 2 Minutes from DECLAN MORAN on Vimeo.
Si, como a mí, te fascinan las historias de vampiros, entonces esto te interesará. Si los vampiros y todo eso te parecen tonterías, no lo digas en voz alta, que podrías herir mis más profundos sentimientos.
El autor del famosísimo libro “Drácula” fue Bram Stoker, un individuo bastante inteligente que, sin embargo, falló en capitalizar su trabajo. De haber vivido en la época actual habría vendido más novelas que Rowling, ésa antipática señora inglesa con más millones que su reina.
Lo que viene a continuación es realmente estúpido:
El bisnieto de Bram Stoker se llama Dacre Stoker y lo más notable que ha hecho es ser entrenador del equipo de pentatlón en Canadá. Bueno, pues al chico se le ha metido en la cabeza que puede continuar la obra de su antecesor, y para ello será asesorado por Ian Holt, quien es guionista y miembro de la Asociación Transilvana de Drácula.
La novela (por lo menos ya pensó en eso) se llamará “Drácula. El No-Muerto” y ha elegido tal nombre porque era el título que Bram Stoker quería utilizar, pero la editorial no se lo permitió (y qué bueno, pues el título “Drácula” es simplemente genial).
Un preámbulo de la trama:
La historia nos situará veinticinco años después de los acontecimientos de Drácula. El protagonista es Quincey, hijo de Jonathan y Mina, que trabaja en una obra de teatro sobre el conde transilvano producida por el propio Bram Stoker. La obra le llevará a oscuras revelaciones sobre el pasado de su familia, pero antes de poder enfrentarse a ellas su padre será asesinado y empalado en pleno Picadilly Circus.
El libro será publicado por el sello editorial Harper Collins y, seguramente, será un éxito aunque el “autor” no sepa escribir siquiera su propio nombre. Toda la fama le viene del acta de nacimiento lo cual, me temo, no es suficiente. Me sorprende que sucedan cosas así en el mundo de la literatura, pero imagino que no es un fenómeno nuevo: Si los hijos de los actores se dedican a la actuación y los cocineros tienen hijos que siguen sus pasos, ¿por qué los hijos (o nietos, o bisnietos) de los escritores no han de dedicarse a lo mismo?
Da pena ver lo que hacen ciertos sellos editoriales para ganar dinero.