
Un estudio de la Universidad de Ohio entrevistó a 219 estudiantes sobre sus hábitos de uso de Facebook y encontró que el 68% de los que usaban Facebook tenían calificaciones más bajas que aquellos que no lo usaban en absoluto.
¿Qué conclusión podríamos sacar de esto?
Lo más sencillo sería pensar que usar Facebook repercute de forma negativa en las calificaciones de los alumnos. Pues esa conclusión (infundada) es la que ha estado dando vueltas por toda la blogósfera los últimos dos días.
El problema, como siempre, es que alguien lee un título, dos o tres líneas del artículo y se lanza a publicar una anotación sensacionalista como ésta, cuando los mismos autores del estudio mencionan que éste no es conclusivo, que no hay manera de decir, en base a los resultados, que usar Facebook impacte sobre el desempeño académico.
El estudio (mal diseñado, por cierto) es de corte transversal. Eso quiere decir que, en un momento dado, se pusieron a investigar cuántos estudiantes usaban Facebook y qué notas tenían. Eso está mal. Lo que se requería en este caso era un estudio longitudinal. Es decir: Reclutar un grupo de estudiantes que NO usara Facebook, después enrolarlos en la red social y seguirlos durante un tiempo para ver si sus notas bajaban, subían o se quedaban iguales.
Aryn Karpinsky, uno de los autores, dice que, probablemente, esos estudiantes que usan Facebook y que tienen bajas calificaciones de todas formas buscarían otras actividades para perder el tiempo y no estudiar si no estuvieran en Facebook. O lo que es lo mismo: Probablemente ya eran malos estudiantes desde antes.
Es decir: Los autores hallaron una asociacion entre las bajas calificaciones y el uso de Facebook, pero eso no implica que el uso de Facebook sea la causa.
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