by Andrés Borbón on 30 March, 2009
in Anécdotas

Bien dicen que la justicia llega tarde, pero llega, y el mono llamado Brother Kwan tuvo oportunidad de vengarse de su amo, cuyo nombre era Leilit Janchoom. Este sujeto tenía literalmente esclavizado al mono, y lo obligaba a trepar a las palmeras y a arrancar los cocos el día entero, que luego él vendía obteniendo buenas ganancias.
Los conocidos de esta pareja decían que el hombre lo golpeaba repetidamente cada vez que Brother Kwan mostraba la menor resistencia a subir a las palmeras, así que un buen día, el mono hizo precisamente lo que el dueño quería: dejó caer un coco, con la única diferencia de que en esta ocasión el coco cayó sobre la cabeza de Janchoom, matándolo.
Como dicen los estadounidenses: “Shit happens“. Je, je.
Tagged as:
Anécdotas,
Curiosidades,
derechos de los animales
Hay cosas que pueden parecer insignificantes a algunos pero que, al menos a mí, me horrorizan.
El individuo de la fotografía se llama Declan Baker, y después de beberse media botella de whisky tuvo la ocurrencia de meter a su gatito, de sólo 45 semanas, en el horno de microondas.
Un amigo de Baker, horrorizado, rescató al gatito, que salió convulsionando del horno de microondas. Lo llevó con un veterinario, pero éste lo tuvo que sacrificar.
La corte sentenció a Baker a 120 horas de trabajo comunitario y le prohibió tener cualquier mascota por 7 años.
Activistas de protección a los animales en el Reino Unido pedían su encarcelamiento, pero bueno, parece que la vida de un gatito no lo justificaba.
LINK
Tagged as:
Anécdotas,
crueldad,
derechos de los animales,
Noticias
A estos sonrientes sujetos, se ve a leguas, los derechos de los animales les importan un rábano. Lo que se me hace grotesco, además de la matanza, es el “chistecito” que quisieron hacer colocando de esta forma los cadáveres de los conejos.
El mensaje “Peta Sucks” (PETA apesta) va dirigido, obviamente, contra PETA, que es la organización internacional que se encarga de promover los derechos de los animales, a una vida y a una muerte dignas.
No se vale.

Tagged as:
derechos de los animales,
Fotografía,
Opinión,
PETA