deportes

duelo de pingpong con robot

En este curioso video (es solamente un trailer) nos dan una probadita de lo que será, seguramente, todo un espectáculo pues se trata del enfrentamiento del campeón de ping pong alemán Timo Boll y el robot KR Agilus.

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Gatitos con playera jugando al baloncesto

by Andrés Borbón on 3 February, 2014

in Cómico

En este curioso video, 3 gatitas (Maru, Michelle y May) juegan al baloncesto vestidas con playeras deportivas y no lo hacen nada mal. Fallan algunos tiros, pero en general se las arreglan para encestar.

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Logos de la NFL rediseñados según la moda hipster [5 fotos]

by Andrés Borbón on 27 January, 2014

in Arte

Raiders

El artista de Portland, Oregon (Estados Unidos) Dave Rappoccio se ha dado a la tarea de reimaginar los logos de varios equipos de la NFL pero añadiendo un toque hipster a sus creaciones. No sé si lo ha conseguido, pero presiento que se ha quedado corto en muchos casos.

En todo caso, me han sacado una gran sonrisa.

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Correr, por Jean Echenoz

by Andrés Borbón on 12 November, 2013

in Correr, Literatura, Opinión

zatopek en el maraton olimpico de 1952

He terminado de leer hace unos días el sobresaliente libro de Jean Echenoz titulado “Correr” y que se basa en la biografía de uno de los atletas de fondo más grandes de todos los tiempos: Emil Zátopek.

Este corredor checo, nacido en Praga cuando el País Checo y Eslovaquia permanecían unidos bajo el nombre de Checoslovaquia, revolucionó las carreras de fondo, implantó infinidad de récords mundiales, Olímpicos y nacionales.

La mayor hazaña de Zátopek fue cuando, en los Juegos Olímpicos de Helsinki, en 1952, el corredor de 30 años ganó el oro en los 5,000 metros, los 10,000 metros y el maratón, rompiendo el récord Olímpico en las tres distancias.

En “Correr”, Echenoz nos pinta, además del atleta, al ser humano, cosa nada difícil en el caso de Zátopek porque eran uno sólo.

Vivía para correr y es famoso no solamente por las grandes muestras de coraje que dejó en la pista, sino porque lo consiguió venciendo los más rudos obstáculos burocráticos e ideológicos (era la época de la guerra fría).

Al final de su carrera, y debido al apoyo que brindó a un político con planes de reformar al país, fue expulsado del ejército (ya era coronel) y mandado a trabajar como minero a unas minas de uranio. Luego le asignaron el empleo de recolector de basura y, tras firmar una carta retractándose de su postura política, pasó los últimos años de su vida como archivista.

De Zátopek es la famosa frase: “Un atleta no debe correr con dinero en su bolsillo, sino con esperanza en el corazón y sueños en su cabeza”

Y pudo decirlo porque fue como vivió. El, a veces mencionado “mejor atleta de todos los tiempos”, murió a los 78 años víctima de un derrame cerebral.

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Nacidos para correr, por Christopher McDougall

by Andrés Borbón on 6 November, 2013

in Correr, Literatura

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Comencé a leer Nacidos para correr (Born to Run, por su título en inglés), de Christopher McDougall, a sugerencia de un lector de este blog, y no me arrepiento. Admito que procrastiné un poco antes de iniciar el libro, pero una vez que comencé ya no me pude detener.

No es un libro corto, pero al final a uno le gustaría, como en ese famoso cuento de Borges (El libro de arena), que hubiese una página más después de la última, y otra, y otra.

Yo, aficionado a las carreras de fondo desde hace más de 20 años, lo encontré inspirador, apasionante.

Imagino, sin embargo, que alguien con aficiones diferentes no lo halle tan interesante, y sería comprensible.

Aborda, de manera central, a los tarahumaras, esa famosa (y aún así prácticamente desconocida) tribu corredora mexicana que habita en las inhóspitas Barrancas del Cobre, una serie de cañones que superan en extensión y profundidad al Cañón del Colorado.

El libro está lleno de historias fascinantes y hechos interesantísimos, además de que nos introduce en el desconcertante mundo de los ultramaratones (una tarea pendiente, en lo que a mí respecta).

Los personajes que pueblan el libro son reales, y lo que sucede también. McDougall se ha tomado pocas licencias literarias y tampoco las necesita ya que, como dicen por ahí, la realidad a veces resulta más interesante que la fantasía porque no necesita tener sentido.

Se trata, pues, de una larga crónica periodística, pero con todos los ingredientes de una apasionante historia de ficción.

No sé si el interés que este bestseller ha despertado por los tarahumaras (rarámuris, se llaman a sí mismos) sea bueno o malo, pues se trata de individuos tímidos que lo último que buscan es ser el foco de la atención pública pero, a su manera, sirve de testimonio y homenaje a un pueblo a punto de desaparecer, devorado como otros por las fauces de la civilización moderna.

Muy recomendable.

(Imagen: Road running via Shutterstock)

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¿Correr descalzo?

by Andrés Borbón on 3 November, 2013

in Anécdotas, Correr

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Últimamente, he estado leyendo Born to Run, de Christopher McDougall y, aunque aún me falta un buen tercio del libro (que espero terminar hoy o mañana), hay un capítulo que me ha hecho pensar bastante.

Es aquel donde el autor reúne información –bastante información– para demostrarnos que, definitivamente, lo estamos haciendo mal, que es un terrible error pensar que a mayor amortiguación en el calzado, habrá menos lesiones entre los corredores de largas distancias.

Antes de tener mis primeros tenis con amortiguación de aire (los famosos Nike Air Pegasus), usé durante muchos años un modelo de Adidas bastante simple, apenas con una delgada capa de EVA entre la suela y el zapato, y todo iba de maravilla: mis pies estaban fuertes y me sentía absolutamente bajo control. Con esos simples zapatos logré mis mejores marcas: 38 minutos en el 10K, 1:28 en el medio maratón y 3:04 en el maratón. Al incursionar en el tortuoso mundo de la súper-amortiguación, me sentía como andando entre nubes, pero me vi envuelto en una avalancha de lesiones de las que aún quedan huellas: Tuve fascitis plantar, periostitis en la tibia, dolor crónico en los músculos peroneos, torceduras al por mayor y luego me lesioné el ligamento lateral externo de la rodilla… pero conforme mis tenis se gastaban y perdían amortiguación y soporte, comenzaba a sentirme mejor, mucho mejor.

Y eso, lo veo ahora, es porque mi pie comenzaba a tomar el control de la pisada.

Tomando en cuenta esto, y tras haber salido de una lesión que me dejó fuera de los caminos por dos largos meses (todo abril y mayo del 2013, usando unos Nike bastante caros), compré unos sencillos Adidas AT-120 con poca amortiguación (que al principio sentía como dos planchas de acero bajo mis pies). Al momento de escribir esto, y tras ajustar mi técnica de carrera, recorro entre 70 y 90 kilómetros a la semana incluyendo un medio maratón (a paso ligero, en poco menos de dos horas) el sábado o el domingo… ¡y me siento formidablemente bien!

Aunque la mayor parte de los expertos recomiendan cambiar el calzado para correr cada 500 a 800 kilómetros (los míos ya tienen 600 km de edad), hay casos extremos y anecdóticos de famosos ultramaratonistas que se mantienen libres de lesiones y cambian sus zapatos para correr ¡cada 6,000 o 6,500 kilómetros!, prácticamente hasta que estos se caen a pedazos (y los sustituyen por los más económicos que pueden hallar), y otros que han tomado un camino aún más drástico: Correr descalzos, en sandalias o con esos tenis que parecen guantes para los pies y que, probablemente, me anime a probar en un futuro no muy lejano.

Pero los ultramaratonistas de élite tal vez no sean un buen ejemplo. Estos atípicos individuos acostumbran correr de 25 a 30 (o más) kilómetros, al día, y si siguieran las recomendaciones de los fabricantes tendrían que comprar un par de tenis cada tres semanas. En mi caso, que corro unos 80 kilómetros a la semana y pretendo ir incrementando la distancia poco a poco hasta promediar 100 ó 120 kilómetros, debería cambiar los zapatos para correr cada 2 meses o menos… Un poco caro si consideramos que un par de zapatos para correr de última generación suelen costar entre 100 y 150 dólares, o más.

Nota: No es la intención de este artículo el que los corredores arrojen sus caros zapatos y se pongan a correr sin la debida protección de un día para otro. Si las cosas van bien, no deberían hacer cambios drásticos pero, si no, tal vez sea tiempo de visitar al ortopedista, al especialista en medicina del deporte o realizar algunos cambios cautelosos y bien pensados en su técnica para correr, en su peso o en el calzado… lo anterior es sólo mi experiencia personal y un breve resumen de lo que menciona el libro (en español: Nacidos para correr).

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Parkour en primera persona

by Andrés Borbón on 4 October, 2013

in Sorprendente

James Kingston es un experto en parkour, el deporte de moda entre los adictos a la adrenalina y que ha recibido la venia irrestricta de los ortopedistas a lo largo y ancho del mundo.

Ver a alguien haciendo parkour es, en sí misma, una experiencia escalofriante, extrema; ahora imagínense lo que será ponerse en el lugar del… ¿ejecutante? ¿artista? ¿acróbata? ¿deportista? ¿loco?

Pues eso es lo que ha hecho James Kingston: instalar una cámara de video con estabilización de imagen en su casco y salir a trepar sobre todo lo que se atraviese en su camino. El video no es muy largo, pero tampoco lo será, me temo, la salud deportiva de Kingston, así que hay que verlo porque son de esos cortos que, por alguna razón, suelen desaparecer pronto de la faz de YouTube.

En todo caso, es impresionante ver la temeridad del hombre y el brutal castigo a las rodillas, a la cadera, a la columna.

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