criticas literarias

el-señor-de-la-luz Terminé de leer El Señor de la Luz hace varios días, pero he estado procrastinando para hacer un comentario sobre él. Y es que se trata de un libro tan maravilloso que, honestamente, no sé ni por dónde comenzar.

Había leído algunas historias cortas de Zelazny pero, por alguna razón, no había abordado la que se considera su mejor novela… hasta ahora.

Es una obra portentosa, avasalladora, genial. Trata, nada menos, que de Buda. Pero no el gordo Buda sentado que nos viene a la mente cuando evocamos el nombre, sino de un Buda guerrero, que en una de sus encarnaciones se llama Mahasamatman, pero quien prefiere que quiten el “Maha” y el “atman” y que lo llamen simplemente Sam.

El principio básico en el que se basa la historia es el de la metempsícosis, o transmigración del alma, o reencarnación, como quieran llamarlo. Cada vez que Sam reencarna, es el mismo pero uno diferente, y es, al mismo tiempo, un dios y un hombre. Fue uno de los primeros, y de los últimos.

Sam es aceleracionista. Esto significa que promueve el uso de la tecnología en los hombres. Los demás dioses, comandados por Brahma, se oponen a ello, y cuando algún humano inventa la imprenta, el motor de vapor o de combustión, destruyen el invento y a su creador: Pretenden mantener a la humanidad en la ignorancia y en el atraso, para que los sigan adorando, para que necesiten de ellos, para que no se conviertan ellos mismos en dioses.

Pero no todo lo que hacen los dioses de Zelazny viene de poderes sobrenaturales. En El señor de la luz, los dioses necesitan transistores, aparatos con baterías, se les tapan los baños y requieren bombas para que circule el agua en su ciudad celestial. Tienen poderes, pero no son autosuficientes. Comen soma, beben, se engañan y se matan entre ellos.

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Pórtico, por Frederik Pohl

by Andrés Borbón on 26 August, 2010

in Arte, Literatura, Opinión

portico-pohlPórtico (Gateway, en inglés) es una novela escrita en 1977 por Frederik Pohl ganadora de múltiples premios entre los que se cuentan el John W. Campbell, el Nébula y el Hugo, los tres más importantes en la literatura de ciencia ficción. Es la única novela en la historia que ha ganado estos tres galardones simultáneamente.

Y no es para menos.

El tema principal de Pórtico es el descubrimiento, casi fortuito, de los restos de una cultura extraterrestre milenaria y sobre la que se sabe poco. Estos seres, a quienes llaman Heechees, crearon instrumentos, naves y materiales que a pesar de tener más de medio millón de años de antigüedad, están más avanzados que cualquier descubrimiento científico terrestre.

El planeta (casi un asteroide) donde se encuentra la mayor parte de las naves heechees halladas hasta el momento, se llama Pórtico, y los humanos exploran el lugar, que a pesar de ser pequeño (unos 10 kilómetros de diámetro) contiene una infinidad de túneles en donde vivían estos seres cuyo aspecto se desconoce, y quienes un buen día recogieron sus cosas y se marcharon a otro lugar. No hay un solo indicio de cómo eran, qué comían y cómo se manejaban sus instrumentos. Hay, además, cientos de naves heechees capaces de llegar a lugares muy lejanos (cientos o miles de años luz) en unos cuantos días, pero ya que los seres humanos no son capaces de entender el funcionamiento de las naves, deben descubrirlo por el simple método de la prueba y el error.

Pórtico es propiedad de un corporación formada por prácticamente todos los países de la Tierra, quienes pagan verdaderas fortunas a los arriesgados hombres y mujeres que se aventuran a subirse a una nave heechee y viajar a un punto desconocido del universo. Muchos mueren en el intento, ya que estas naves están programadas para ir a ciertos lugares, que muchas veces resultan peligrosos, o simplemente no regresan jamás. Sin embargo, de vez en cuando la nave los lleva a alguna base heechee donde hallan instrumentos nuevos para la humanidad y que significan un avance formidable en la tecnología. Entonces, los exploradores reciben recompensas formidables, pero no todo el mundo tiene tanta suerte, ya que suele suceder que la travesía sea tan larga que se les acaben los suministros o que uno, varios o todos los exploradores mueran. Si la nave no es dañada seriamente durante el viaje, regresa automáticamente a Pórtico, pero a veces contiene solo cadáveres y, con suerte, los instrumentos que estos descubrieron en su aventura. Al subirse a una nave heechee, nadie sabe a dónde los llevará, ni cuánto tiempo durará el viaje. Pueden ser unos cuantos días los que estén fuera o hasta un año, pero muchos se arriesgan con la esperanza de tener un golpe de suerte.

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Las estrellas, mi destino, por Alfred Bester

by Andrés Borbón on 18 August, 2010

in Arte, Literatura, Opinión

las estrellas mi destino

Las Estrellas, Mi Destino es una novela de Alfred Bester que originalmente se publicó con el nombre de ¡Tigre! ¡Tigre!, y no me cabe la más remota duda de que el cambio de título fue apropiado.

Hace un tiempo, reseñé la excelente novela de Stevn Gould llamada Jumper , escrita en 1992, pero resulta que este tema de los seres capaces de teletransportarse no es nuevo, pues en Las estrellas, mi destino este es precisamente el tema.

Bueno, pues resulta que Bester se le adelantó a Gould por casi 40 años, ya que esta novela fue escrita en 1955 y Gould copió literalmente los principios de la teletransportación, casi punto por punto, de la novela de Bester. Steven Gould cometió, pues, un plagio abierto. Y digo abierto porque al final de Jumper menciona que Las estrellas, mi destino (entre otros) le sirvió de inspiración para escribir su famosa novela, que ha vendido millones y que tuvo la fortuna de ser llevada al cine con enorme éxito.

En la novela de Bester (que desde ahora les digo que es mucho mejor que la de Gould), la teletransportación llevada a cabo con el simple poder de la mente fue inventada por un individuo apellidado Jaunte, por lo que el proceso se llama “jaunteo” y, poco a poco, casi toda la humanidad aprende a “jauntear”.

Sin embargo, la novela de Alfred Bester no se queda aquí ya que si bien existe la posibilidad de teletransportarse, no todos los individuos tienen el mismo alcance. Unos pueden jauntear unos cuantos cientos de kilómetros y otros hasta 1,500 kilómetros. Esto transforma el mundo, ya que ahora es fácil trasladarse de un sitio a otro. Las personas pueden vivir a miles de kilómetros de sus trabajos y llegar en unos cuantos minutos (si tienen que hacer varios jaunteos) y usar vehículos se convierte en algo necesario sólo si se desea ir a un lugar desconocido, ya que nadie puede jauntear a un lugar en el que nunca ha estado. Hay jaunteadores profesionales que sirven como mensajeros y nada los detiene, ni los muros ni las protecciones de ningún tipo. Las casas, a veces, no tienen siquiera puerta.

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Bóvedas de Acero, por Isaac Asimov

by Andrés Borbón on 12 August, 2010

in Arte, Literatura, Opinión

bovedas de aceroBóvedas de Acero es una novela escrita por Isaac Asimov en 1953 y ambientada en el siglo 47. En este tiempo tan lejano en el futuro, los humanos han colonizado ya cerca de 50 mundos, pero en la Tierra quedan aún miles de millones de individuos, encerrados en enormes bóvedas de acero (de ahí el título de la novela) y aislados completamente del exterior.

En la novela, aquellos seres humanos que habitan los otros planetas y los terrestres han desarrollado culturas diferentes. Los terrícolas desdeñan los avances tecnológicos y odian a los robots, mientras que los “espacianos” basan su cultura en la colaboración con estas máquinas y han conseguido prolongar la vida humana hasta los 300 años, viven en mundos poco poblados y se han vuelto susceptibles a la mayor parte de los gérmenes que hay en la Tierra, contra los que no tienen ninguna defensa.

Una colonia de espacianos se ha instalado en la Tierra, muy cerca de la ciudad de Nueva York, pero el acceso de los terrestres a esta ciudad está severamente limitado y hay constantes roces entre ambas ciudades. La frontera entre ambas urbes está severamente controlada, y nadie entiende muy bien qué es lo que hacen los espacianos en la Tierra, dadas las ventajas que tienen en sus mundos originarios.

El hecho que marca el inicio de la historia es el asesinato de uno de los científicos espacianos, que da lugar a una investigación, y los extranjeros tienen buenas razones para creer que ha sido un terrícola el que cometió este homicidio, aunque no tienen pruebas contundentes de ello.

Ambas civilizaciones deciden trabajar juntas para esclarecer el enigma, y para ello envían a Nueva York a un robot cuya apariencia es indistinguible de la de un humano pero que actúa como un robot y sigue las famosas leyes de la robótica inventadas por Asimov, la primera de las cuales indica que ningún robot podrá dañar a un ser humano ni que por su inactividad permita que un ser humano sea dañado. Este es el principio inscrito en todos los cerebros positrónicos (término acuñado también por Asimov) que tienen los robots. Por lo tanto, el crimen debió cometerlo un humano, ya que a un robot le es imposible dañar intencionalmente a un ser humano.

La trama es muy interesante y se desarrolla al estilo de una novela policiaca, mezclando la ciencia ficción y el género negro a la perfección, y haciéndonos cómplices de un enigma que se resuelve, como en todas las buenas novelas policiacas, hasta el final del libro.

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El hombre en el castillo, por Philip K. Dick

by Andrés Borbón on 9 August, 2010

in Literatura, Opinión

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A pesar de haber terminado prácticamente psicótico, Philip K. Dick es uno de mis escritores favoritos, de aquellos que hicieron ciencia ficción realmente compleja, innovadora, profunda. Como ejemplo, tenemos su genial Blade Runner, una obra conocida por muchos y que ya he reseñado aquí anteriormente.

El hombre en el castillo es, sin lugar a dudas, tan buena o mejor que la anterior. Lo único que en realidad no me gusta mucho de Dick es que suele dejar sus libros abiertos, sin cerrar las historias. Esto les gusta a muchos, ya que nos permite crear un final a nuestra manera, pero en lo personal me gustan los libros con algún tipo de final claro, un poco más contundente. Pero esto es un defecto menor, y una de sus marcas de fábrica. A él no le gustaba, aparentemente, matar la historia rematándola de modo definitivo, y ello no hará que deje de leer sus libros, pues todo lo demás es sencillamente formidable.

En este libro, Dick explora una posibilidad histórica alterna, en donde la segunda guerra mundial es ganada por Alemania y por Japón. Los Estados Unidos son divididos y se convierten en una colonia japonesa y África es prácticamente exterminada en genocidios masivos llevados a cabo por lo alemanes hasta no dejar una persona de color viva sobre la Tierra.

Este escenario es mostrado al lector a través de algunos personajes, como un judío llamado Frank Frink y su esposa, Juliana, un espía alemán que se hace pasar por italiano y otro que intenta parecer sueco. El tiempo en que se desarrollan las acciones es 1964, aunque para entonces los Alemanes ya hacen viajes espaciales a Marte y a la Luna, y son los únicos que tienen potencial nuclear. China y la Unión Soviética han sido reducidas a colonias rurales donde nada pasa y si sucede, no influye en el resto del mundo… y por supuesto la muerte de todos (o casi todos) los judíos ha sido completada, según los planes originales de Hitler, que en la novela se encuentra aún vivo en un asilo donde vive sus últimos años devastado por la sífilis.

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Parque Jurásico, por Michael Crichton

by Andrés Borbón on 4 August, 2010

in Arte, Literatura, Opinión

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A pesar de ser fan de la literatura de Michael Crichton, no me había acercado hasta ahora a su serie sobre Parque Jurásico, una de sus novelas más conocidas, debido al enorme éxito que tuvo la película y la secuela, titulada El Mundo Perdido.

Sin duda alguna, Michael Crichton fue un genio. Murió a los 66 años, en el 2008, víctima de Linfoma, pero gran parte de su vida privada quedó en silencio, en el anonimato, en la intimidad. No recuerdo dónde leí que Crichton, a diferencia de otros escritores, no trabajaba en casa, ya que requería un ambiente muy especial para trabajar. Todas las mañanas hacía ejercicio y se iba a su oficina, un espacio separado de su hogar con aislamiento a prueba de sonidos y que comunicaba con otra habitación donde estaba su secretaria. Después de despachar los asuntos más urgentes del día, se encerraba en su estudio con las luces totalmente apagadas y sólo una pequeña lámpara que iluminaba el teclado de su computadora. Solía preparar cuidadosamente sus novelas, documentándose con amplitud sobre el tema. En ello le eran de gran ayuda sus estudios (antropología y medicina) y una vez terminadas las notas en las que habría de basarse, trabajaba por lo general hasta 20 horas al día (demonios, me avergüenzo de mí mismo), durmiendo apenas 4 horas diarias por las seis o siete semanas que le llevaba concluir cada uno de sus libros.

Crichton creó obras inolvidables, muchas de las cuales fueron llevadas a la pantalla grande, como La amenaza de Andrómeda, Esfera, El Mundo perdido, Twister, El hombre terminal, Congo y varias más. Es también famoso por haber sido el creador de la serie de televisión E.R.

Acometí la lectura de Parque Jurásico sin mucho entusiasmo, olvidando el dicho de que nunca juzgues un libro por su película, y aunque me gustó mucho la cinta (la he visto no menos de 3 veces), pues pensé simple e ingenuamente que sería pan con lo mismo. Me alegra decir que me equivoqué por completo. Como siempre, la novela ofrece más, mucho más. Es posible pensar que quien la escribió fue un paleontólogo. Crichton no lo era, y aunque se graduó con los máximos honores en antropología, mucho de lo que escribió en Parque Jurásico se debió a la extensa investigación que llevó a cabo ex-profeso.

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La voz de los muertos, por Orson Scott Card

by Andrés Borbón on 31 July, 2010

in Arte, Literatura, Opinión

la voz de los muertosLa Voz de los Muertos es una novela de Orson Scott Card, uno de los escritores de ciencia ficción más famosos, de esos que han creado libros inolvidables. Este libro es el segundo en la saga de Ender, por lo que si desean comprender cabalmente la trama, primero deben leer El juego de Ender porque de otra manera muchas de las motivaciones de los personajes y el significado de ciertos pasajes no les quedarán completamente claros. Y si leen El Juego de Ender estarán ante la obra que muchos consideran el mejor libro de ciencia ficción jamás escrito. No todos piensan igual, pero puedo comprender las razones de que tantos hayan convertido El Juego de Ender en un libro de culto de la ciencia ficción.

La voz de los muertos (en inglés se llama Speaker of the Dead) podría traducirse como “El Portavoz de los Muertos” ya que es justamente el papel que juega Ender en el libro. Su tarea es hablar por los muertos, contar su vida, desentrañar sus misterios.

Si ya han leído El Juego de Ender, debo advertirles que La voz de los muertos es una novela completamente distinta. Muchos la consideran superior, pero en general se trata de una secuela bastante extraña, tomando en cuenta la naturaleza hiper-bélica del primer libro.

En esta obra, Scott Card describe un planeta llamado Lusitania, habitado por personas de habla portuguesa (de ahí el nombre, ya que Lusitania era el nombre antiguo de Portugal). En este planeta hay una cantidad inusualmente pequeña de especies. Pueden contarse con los dedos de las manos, pero los más importantes son unos seres pequeños y cubiertos de pelo con hocicos pronunciados a los que los habitantes de la única colonia humana llaman “cerdis” dado su parecido con los cerdos, aunque caminan en dos patas y son inteligentes.

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Rama II, por Arthur C. Clarke y Gentry Lee

by Andrés Borbón on 26 July, 2010

in Literatura, Opinión

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Tras leer Cita con Rama, del genial Arthur C. Clarke, me quedé con ganas de continuar la saga de esta historia genial, por lo que decidí leer el segundo libro que, a diferencia del inicial, es escrito en colaboración con Gentry Lee y que ha sido titulado Rama II.

Si en Cita con Rama la humanidad se veía conmocionada por la visita de una monumental nave extraterrestre a la que llaman Rama, en Rama II, situado 70 años en el futuro, los astrónomos detectan una segunda nave, idéntica a la primera. En esta ocasión, la avistan con mucha anticipación, por lo que tienen tiempo de formar una tripulación aparentemente idónea y de fijar los pasos a seguir para la exploración con mucho más cuidado que en la primera, cuando todo tuvo que hacerse de forma apresurada y usando la improvisación y el ingenio para obtener la mayor cantidad de información posible.

Pero en los 70 años que han transcurrido desde el encuentro con la primera Rama, la humanidad ha cambiado bastante. Está recuperándose de una crisis devastadora que prácticamente acabó con la economía mundial y aunque la tecnología ha avanzado mucho, la gente ahora toma la visita de la nave como un fenómeno mediático que mantiene a todo el mundo en vilo y prendido al televisor. Por momentos, este enfoque se vuelve un poco chocante, al grado de incluir a dos reporteros entre los exploradores de la nave alienígena, a quienes se les da prioridad sobre lo que sucede y que no están sujetos a censura alguna sobre las cosas que han de hallar en la nave.

(continúa tras el salto…)

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