Por lo que veo, y aunque a nosotros pueda parecernos algo salido de una historia de ciencia ficción, parece que las máquinas que preparan pizzas ya llevan algunos años existiendo en Europa.
No me refiero a una máquina que dispense trozos de pizza. No, sino a una que prepara la pizza desde cero de acuerdo a nuestras instrucciones y que puede entregarnos una de tamaño mediano en aproximadamente 2.5 minutos, recién horneada y fresca.
Y aunque los ojos se me han puesto como platos y he comenzado a salivar, espero que no lleguen pronto acá porque no podría resistir la tentación de añadir unas cuantas calorías más a mi dieta, que ya tiene un abultado superávit.
En Japón, la empresa Burger King ha lanzado una promoción inusual: Por el equivalente a 1.30 dólares le añaden 15 rebanadas de tocino a tu hamburguesa.
BenEverywhere compró 200 dólares de hamburguesas de McDonald’s y, junto con un poco de resina, elaboró esta estatua de un cadavérico cuerpo humano que no sé si llamarlo esqueleto o momia.
Los fritos fueron inventados por un chef mexicano llamado Gustavo Olquin (u Olguín) quien trabajaba en San Antonio, Texas. C. E. Doolin, a quien le encantaron, compró el negocio de Olquin y la receta de los fritos por 100 dólares en 1932 (equivalente a unos 1,500 dólares actuales). Para reunir esa cantidad, pidió 20 dólares a un socio y la madre de Doolin empeñó su anillo de bodas por 80 dólares.
Tras automatizar la producción de los Fritos, comenzó a venderlos con gran éxito.
Con el tiempo, Doolin creó otros productos semejantes, y también de enorme impacto: Los Cheetos, los Doritos y los Tostitos.
Esto es, definitivamente, usar la tecnología para cosas serias: Hacer tomografías computadas (o computarizadas) de un par de twinkies es aplicar la ciencia en cosas trascendentales, importantes. Je, je.
No importa en qué lugar de los Estados Unidos te encuentres, ni siquiera si estás en medio del inhóspito desierto te hallarás a menos de 115 millas del McDonald’s más cercano.