
Parece que, a pesar de que la afición por escuchar música sigue inalterable, la forma de usar los gadgets que tienen el propósito de no invadir a los demás con nuestros estridentes gustos ha cambiado.
Antes, había que ir cargando voluminosos Walkmans o Discmans y unos audífonos más o menos discretos.
Sin embargo, parece que la situación se ha invertido. No tanto como lo muestra exageradamente esta imagen con intenciones sarcásticas, pero algo de razón lleva consigo: Ahora vemos a los amantes de la música con audífonos que resultan abrumadoramente grandes.
Se escuchan estupendamente, pero a veces resultan un estorbo y, por si fuera poco, queda uno completamente aislado del resto del mundo por una impenetrable pared de sonido… y ese es el objetivo, a veces.
{ 0 comments }








