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Duck Duck Go, de vuelta al minimalismo

by Andrés Borbón on 14 January, 2012

in Tecnología

Cuando comencé a navegar por internet, usaba Altavista como buscador, luego migré a Yahoo! como la mayor parte de la gente y, más o menos a partir del 2004, a Google.

Dejé Altavista porque en aquellos tiempos era todo menos ligero y con una conexión dial up (y de Telmex, además), la búsqueda era una peregrinación interminable, una patada en los huevos, si se me permite la folklórica expresión. Yahoo!, a pesar de tener muchos elementos en su página inicial, era siempre rápido y, además, de un vistazo le permitía a uno ver qué es lo que estaba pasando en el mundo.

Pero me aburrí de que Yahoo! quisiera poner un link para cada cosa y aunque aún es mi página de inicio, cuando se trata de buscar uso Google… o lo usaba, hasta hace unos días.

Tras cerrar mi cuenta de Google+ definitivamente (sigo sin verle el sentido) y de estar meditando en eliminar mi cuenta de Facebook o, al menos, de anular todos los avisos que recibo de este sitio, he cambiado mis búsquedas a Duck Duck Go, que me ofrece todo lo que tenía Google en un principio y que lo hizo triunfar: Minimalismo, sencillez, eficiencia.

¿Por qué he huido del buscador de Google?… pues porque desgraciadamente la página de resultados es poco menos que inutilizable, al menos para mí, con demasiadas opciones, y sus supuestas “mejoras” como las vistas previas de los sitios web a mí no me sirven para un cacahuate. En verdad. No le veo el sentido. ¿Qué demonios me importa ver un preview  del aspecto fragmentado e ilegible que tiene un sitio web?

Duck Duck Go es un sitio que ofrece resultados eficaces y relevantes, y en lo que aún no ha conseguido sobresalir, nos ofrece la posibilidad de redirigir la búsqueda a Bing o a Google (en imágenes, por ejemplo), pero me ha regresado algo que había perdido: Simplicidad, minimalismo.

No dudo que Google pueda derrotar (o aplastar) a este pequeño competidor, pero poco a poco he ido abandonando los servicios del gigante, pues no quiero quedar atrapado cuando Google tire del lazo que conecta con el nudo corredizo. Como mencioné anteriormente, me he dado de baja de Google +, cerré mi cuenta de Google Notebook (de todas formas Google dio de baja este maravilloso servicio), no uso Tasks, ni Contacts, ni Google Talk, ni Picasa, ni Google Docs, ni Google Calendar y ahora he dejado de usar también la búsqueda de Google. Los blogs que aún tengo alojados en Blogger los estoy migrando a otras plataformas ante el alarmante número de sitios que el gigante cierra sin ninguna razón aparente, sin aviso previo, sin la menor consideración al usuario.

Yo mismo fui víctima hace un par de meses cuando inhabilitaron los anuncios en mi sitio porque estaba apuntando a un sitio con una descarga protegida por derechos de autor. Resulta que un cineasta español me escribió para pedirme que le ayudara a promover una de sus más recientes cintas de bajo presupuesto. Lo hice, pero luego tuvo cierto éxito, puso copyright a su obra y, sin avisarme, me colocó fuera de la ley (al menos en los términos de Google). Ninguna advertencia, ningún aviso, ninguna recomendación. Suspensión completa e inmediata… ser el líder da el poder de actuar despóticamente, ¿no?

Como comenté en una entrada previa, he abandonado también Google Reader y uso un cliente de escritorio que me tiene más que satisfecho (FeedDemon) y no dependo de una conexión a internet para revisar mis fuentes, pues cuenta con la función de “prefetch”. Lo único valioso que tenía Google Reader eran sus funciones sociales y su interfaz, y Google cambió la interfaz por una que me parece horrible y descartó de un plumazo las funciones sociales (WTF???). Yo no las usaba tanto, pero sé de personas para quienes constituían buena parte de su actividad social en la red.

Sigo atado, lo confieso, a Gmail, pero desde que cambiaron la interfaz por la actual, que es espantosa, ya no utilizo directamente la página web, que estaba perfecta, sino que reviso mi correo con Thunderbird, de Mozilla (mediante IMAP) y así tengo una copia de cada uno de mis correos en el disco duro de mi computadora y cada cambio que hago en Thunderbird se refleja automáticamente en Gmail y viceversa.

El riesgo de todo esto es perder la información, pero jamás me voy a dormir sin haber hecho un resguardo de mi información en un disco duro externo. Nunca. De esta forma, si acontece un fallo en mi computadora, habré perdido solo un día de trabajo.

Pero no crean que todo esto corresponde a un plan ideado maquiavélicamente por mí. Yo usaba todos los servicios de Google hace un tiempo, pero desde que Eric Schmidt dejó de ser CEO de Google las cosas se han ido poniendo malignas en Mountain View: Cambios sin ton ni son, creación de redes sociales que (ahora me doy cuenta) están inmaduras pues además son refritos de servicios idiotas y una tendencia a hacerlo todo cada vez más complicado, a usar interfaces más y más abarrotadas, llenas de opciones innecesarias que el 99 por ciento de la gente no entiende ni utiliza, y eliminación de servicios que la gente realmente apreciaba. Bueno, hasta la interfaz de Google Adsense y Google Analytics me tienen confundido aún.

¿Soy solo yo y mi Alzheimer o existen otros a quienes les ha sucedido lo mismo? ¿Puedo estar tan equivocado? No lo sé. Ahora todo el mundo agacha la cabeza ante Google y nadie se atreve a decirles que están haciendo las cosas mal, o simplemente ellos no escuchan.

Curiosamente, cada vez veo menos comentarios halagadores hacia Google en la red. La gente usa su servicio de búsqueda por costumbre y todos sabemos que eso y la publicidad son las únicas dos cosas que lo mantienen a flote… pero si lo pierden…

Google no me lo está preguntando y tampoco creo que lean estas palabras (ni siquiera usando su excelente traductor), pero yo represento solo un punto en un conjunto cada vez más numeroso de usuarios que estamos descontentos con los cambios que está haciendo Google, que exigimos servicios a nuestro gusto a cambio de hacer click y mirar los anuncios con que han tapizado el ciberespacio.

Mientras tanto: ¡Adiós Google Search… Bienvenido Duck Duck Go! (por el momento, je, je).

Usando Syncplicity

by Andrés Borbón on 24 December, 2008

in Geek, Software

syncplicity.jpg

Syncplicity es uno de esos servicios que llevan la nube a cualquiera que desee acceder a ella.

¿Qué es?

Syncplicity es un servicio de sincronización de datos entre diversas computadoras y, al mismo tiempo, de resguardo de la información.

El principio es muy simple: visualizo una carpeta en el explorador, le doy al botón derecho, elijo “añadir a syncplicity” y syncplicity subirá el archivo a sus servidores (que están basados en Amazon S3). Si yo cambio algún archivo, lo muevo de lugar o lo elimino, syncplicity refleja los cambios automáticamente en la cuenta online.

Lo más interesante es que se pueden añadir más computadoras, así que si hago un cambio en un documento en mi computadora de escritorio y debo salir, puedo continuar editando el documento en mi laptop, ya que el cambio se refleja también en esta computadora.

Otro ejemplo: Salgo de vacaciones y tomo fotografías. Las introduzco en la laptop y si alguien en casa enciende la computadora de escritorio, podrá verlas de inmediato.

Es decir: La información no está en la nube ni en mis computadoras, sino en todas partes, y en todos esos lugares es la misma.

sync_diagram.jpgPara usar symplicity basta con ir al website de este servicio y llenar un breve formulario, bajar el programa e instalarlo en cuantas computadoras queramos tener sincronizadas.

La cuenta gratuita nos da 2 GB y los datos se pueden sincronizar hasta en 2 computadoras, mientras que la cuenta de pago cuesta 9.99 dólares al mes, con 50 GB de almacenamiento y un número ilimitado de computadoras sincronizadas.

Si deseamos disfrutar del servicio pero no queremos pagar por más almacenamiento, basta con invitar a nuestros conocidos, ya que por cada persona que invitemos (y que se suscriba a syncplicity), nos dan 1 GB extra de almacenamiento.