Confieso que hasta antes de ponerme a buscar información para este artículo pensaba que había sólo una opción para el aumento de los labios: Las inyecciones de colágeno.
¡Y vaya que me he llevado una sorpresa! Son decenas de métodos diferentes.
Aquí resumo sólo algunos
Las personas que buscan aumentar el tamaño de sus labios lo hacen, siempre, por razones estéticas. No hay justificación médica alguna de una intervención de este tipo, así que aceptémoslo: Es pura vanidad.
El aumento de los labios no solamente actúa sobre estos, sino que en personas de cierta edad borra también las pequeñas arrugas que se forman alrededor de los labios y que tanto incomodan a las mujeres (y a algunos hombres).
Tras años de botox, Nicole Kidman se parece cada vez más a “The Joker”. Unos años más y pudo haberle hecho la competencia a Heath Ledger.
Aquí se aplica perfectamente la frase: “La vanidad cuesta cara”, aunque en el caso de Kidman, podría decirse que: “La vanidad le está costando la cara”. Lástima, una mujer tan hermosa y que se resista de esta forma a que el tiempo tome lo que le pertenece.
Esta mujer se ha gastado, dicen las malas lenguas, alrededor de 4 millones de dólares en cirugía plástica. Como ven, los resultados no han sido muy satisfactorios que digamos. Le apodan “La reina leona” o “la mujer gato (catwoman)”. En 2004 la publicación Daily Mail la llamó “La celebridad más aterrorizante“.
Estuvo casada con el exitoso hombre de negocios Alec Wildenstein, pero el verdadero nombre de este adefesio es Jocelynnys Dayannys da Silva Bezerra. En aquél entonces, tenía un jet privado y siempre viajaba con un mono capuchino y con cinco galgos italianos. Actualmente la mujer gato tiene 68 años de edad.
Tras divorciarse de Wildenstein (en un sonado juicio), ella obtuvo decenas de millones de dólares y actualmente mantiene una relación de pareja con el diseñador de moda Lloyd Klein.
En el video, lo que sucedería si Jocelyn revirtiera sus modificaciones (lo dudo).
Ninguna mujer en el mundo puede presumir del tamaño de sus pechos frente a Maxi Mounds, quien ostenta el récord mundial, reconocido por el libro de récords Guinness, como la mujer con los pechos aumentados más granes del mundo.
El 4 de febrero del 2005, la medición oficial de los pechos de esta dama arrojó que, a nivel del pezón, los pechos de Mounds median 153.67 centímetros, y que por debajo de dicha estructura anatómica tenían una medida de 91.44cm.
La talla de brassiere (sujetador) que usa Mounds es 42M.
Maxi se hizo sus primeros implantes (350cc de silicona) en 1991. Para 1993 se los sustituyeron por unos de 700cc de suero salino. Después, se los aumentaron a 1000cc cada uno.
Pero al parecer Maxi aún no estaba satisfecha. En 1998 decidió, como en los juegos de azar, ir por el doble o nada y se hizo colocar implantes de 2000cc.
Pero la historia no termina aquí, pues en 1999 se hizo poner 1,100cc de bolsas con solución salina más implantes de polipropileno de 2000cc. En Total: 3,100cc
Por supuesto que hay muchas que han querido seguir sus pasos, pero Maxi (hasta ahora) es imbatible.
Esto me recuerda un poco la excelente novela de Carlos Fuentes titulada “Gringo Viejo“, donde un estadounidense que se une a las tropas revolucionarias mexicanas cuidaba su apariencia extremadamente. Cada vez que alguien le preguntaba por qué lo hacía, él respondía: “Es que quiero ser un cadáver apuesto“.
En los Estados Unidos, país de las atrocidades y de las maravillas, está poniéndose de moda que los embalsamadores hagan algunos “retoques” en el rostro del sujeto para que la piel se vea más lisa, los labios más rellenos, el cabello más abundante.
Parece que los gringos hubieran (apenas) descubierto la novela de Fuentes. Y se la han tomado en serio, que es lo más grave.
Me duele nada más ver la fotografía. No entiendo muy las razones para someterse a una cirugía con el objeto de tener las orejas como las de un elfo, pero lo respeto. Como siempre digo: Mientras no dañe a terceros, cada quién está en su derecho de hacer lo que le venga en gana. Recuerdo que alguna vez quise tener las orejas como el Sr. Spock, pero hay una pequeña diferencia: ¡Yo tenía 7 años!
Tal vez soy un retrógrado, convencional y poco amplio de miras, pero no me parece que alguien pueda verse bien con este tipo de orejas, además de que estos apéndices son una de las partes más necias de nuestro cuerpo. La mayor parte de las veces, el pabellón vuelve a su estado anterior tras un tiempo. Eso lo saben muchas de las personas que se han operado cuando las orejas son demasiado prominentes. Ojalá que cuando le quiten los puntos las orejas mantengan el aspecto deseado. Si no, la chica de la foto habrá soportado mucho dolor por nada.
Una pregunta: ¿Alguien ha pensado alguna vez en conseguirse una orejas de Elfo?
La rinoplastía no es nueva. Los hindúes la practicaban hace 2,500 años. Hay varias razones por las que alguien se hace una rinoplastía: Fracturas, tabique desviado, defectos congénitos y, por supuesto, motivos estéticos. ¿Qué puede ir mal en una rinoplastía? Tras la cirugía, muchos desarrollan sangrados nasales importantes. Puede también haber infecciones y hematomas, los cuales deben ser eliminados quirúrgicamente. También es común que el aspecto de la nueva nariz no sea el deseado, y muchas veces es imposible corregirlos debido a que la cantidad de cartílago extraído fue excesiva, dejando poco material con el cual trabajar en una segunda cirugía. Puede haber, también, trombosis (formación de coágulos) que en los casos más graves son capaces de ocasionar la muerte del paciente.
La liposucción, como cualquier intervención quirúrgica, tiene sus riesgos debidos a la anestesia y al procedimiento en sí. Algunas de las complicaciones más frecuentes son: Hematomas, seromas e, incluso, necrosis de la piel (muerte del tejido, que precisa ser removido inmediatamente). También puede haber decoloración de la piel o daño neural, con el consecuente entumecimiento de la piel, que puede ser permanente. También puede haber émbolos grasos (grasa viajando por las arterias, lo cual es capaz de ocasionar la muerte en pocos minutos) o penetración abdominal de la cánula, causando peritonitis. Y, como en toda cirugía, también pueden presentarse infecciones o, incluso, fascitis necrosante (infección de las cubiertas de los músculos), potencialmente mortal, además de la pérdida sanguínea, que suele ser importante en este tipo de intervenciones.