
Cuando pensamos en los Neanderthales, muchas veces los visualizamos como individuos simiescos, encorvados, de aspecto salvaje e incapaces de comunicarse unos con otros, además de un poco tontos, por no decir brutales.
He aquí algunas ideas erróneas en torno a nuestros “primos”:
1) Los Neanderthales eran incapaces de hablar, sólo gruñían.
En 1983, un grupo de científicos encontró el hueso hioides de un Neanderthal en unas cuevas de Israel. Este hueso es parte de la laringe, la cual se encarga de la producción del lenguaje y su aspecto era idéntico al nuestro. Por lo tanto, probablemente podían hablar tan bien como nosotros.
2) Son nuestros ancestros
Los Neanderthales y nosotros evolucionamos como dos líneas separadas. Ni nosotros descendemos de ellos ni ellos de nosotros. Somos dos especies distintas, aunque probablemente con un origen común.



