¡Como si el chocolate no fuera suficientemente peligroso por sí mismo!
A alguien (una mente perversa y siniestra) se le ha ocurrido hacer armas de chocolate. No explotan, ni disparan balas letales, pero esos kilitos de más son mortíferos.
Hay pistolas, balas y granadas… ¡todo un armamento hipercalórico!
Vincent Smith II trabajaba junto con otros tres empleados en una fábrica de chocolate arrojando trozos de este delicioso ingrediente en un enorme tonel giratorio cuando, inesperadamente, perdió el equilibrio y cayó dentro del chocolate derretido.
Uno de sus compañeros trató de salvarlo, y llamaron a los equipos de rescate, pero todo fue inútil, las aspas que se encontraban en el fondo del aparato y que tienen como fin mantener el chocolate en movimiento para favorecer la mezcla terminaron matándolo. El tonel tenía unos dos metros y medio de profundidad, pero el continuo movimiento, la viscosidad del chocolate y las aspas impidieron que se le rescatara a tiempo.
Bueno, en realidad no es de chocolate, pero tiene todo el aspecto de una barra de chocolate y huele a chocolate. Se trata de una calculadora solar a la cual sería difícil no darle, por lo menos, unos cuantos mordiscos en las esquinas.
¡Toda una tentación!
Si alguien desea obsequiársela a un chocolatófilo de corazón (para su gozo o para torturarlo, según se vea), cuesta 6.98 dólares.
En la famosísima película de Psicosis (Psycho), Alfred Hitchcock usó jarabe de chocolate para simular la sangre, debido a que como fue filmada en blanco y negro, el aspecto era muy semejante al de la sangre.