
{ 1 comment }

Bueno, al menos la chica no puede quejarse de que su jefa no se percata de sus limitaciones.
{ 8 comments }

Hace poco leí que el feminismo está pasado de moda, que ser feminista en la actualidad es retroceder. Claro, hablo de los países más o menos desarrollados. Hay otros donde las mujeres siguen oprimidas y sojuzgadas, donde no tienen los mismos derechos que los hombres pero en el mundo occidental vaya que han avanzado en su “liberación” al grado de que, en no pocos casos, se les ha pasado la mano un poco.
{ 4 comments }

Un clásico chiste, con la diferencia de que acá algunos le llaman “El efecto Bacardí”. Je, je.
{ 1 comment }

Un chiste ya bastante viejo. De los primeros que leí cuando finalmente tuve acceso a internet. A pesar de ello, creo que sigue siendo un chiste maravilloso.
Ustedes disculparán, pero soy un fanático de los chistes.
{ 5 comments }

Era una pareja que había estado casada por más de 60 años. Lo habían compartido todo. Habían hablado de todo. No se guardaban un solo secreto el uno al otro excepto porque la mujer tenía una caja de zapatos en la parte alta de su clóset y le había dicho a su esposo que nunca la abriera o preguntara acerca de ella.
Por todos esos años, él nunca pensó en la caja, pero un día la anciana se puso muy enferma y el médico dijo que no se recuperaría. Organizando las cosas, el anciano bajó la caja de zapatos y la llevó al lado de la cama donde yacía su esposa. Ella estuvo de acuerdo en que era tiempo de que él supiera lo que había en ella.
Cuando él la abrió, halló dos carpetitas tejidas y una pila de dinero que sumaban 25 mil dólares. Él le preguntó qué significaba todo aquello.
“Cuando nos casamos”, dijo ella, “mi abuela me dijo que el secreto de un matrimonio feliz era nunca discutir. Me dijo que si alguna vez estaba enojado contigo, debía quedarme callada y tejer una carpetita”.
El anciano estaba tan conmovido que luchó para contener las lágrimas. Sólo había dos preciosas carpetitas en la caja. Ella solo había estado enojada con él dos veces en todos esos años de convivencia y de amor.
Él dijo: “¿Pero qué pasa con todo este dinero? ¿Cómo te las has arreglado para guardar esta cantidad?”
“Oh”, dijo ella, “ese es el dinero que he reunido vendiendo las carpetitas”.
{ 2 comments }

De la misma forma que los bebés no vienen de París, las computadoras tampoco vienen de China (Je, je).
{ 0 comments }