Un reciente estudio ha demostrado un hecho sorprendente: Que muchos caracoles (el 15% de ellos) pueden sobrevivir cuando son comidos por las aves. Tan sólida es su concha y tan eficaces sus mecanismos para resistir los ácidos y los movimientos intestinales, que pueden salir indemnes del trance.
Claro, todo ello mientras su concha se mantenga intacta.
Esta investigación es, creo, un fuerte candidato a los premios Ig Nobel. Descubrir si los caracoles duermen o no es algo que, irónicamente, no le quita el sueño a nadie… o por lo menos eso es lo que yo pensaba.
Vaya que este sí es un caracol enorme. Los hay mayores, pero de los que viven en tierra me parece que el Caracol Gigante Africano es el mayor. Según sé, hay algunos ejemplares marinos de otra especie que llegan a medir casi un metro de largo, pero sólo se les ven en las profundidades del mar.
De todas formas, este tío es enooorme. Debe pesar unos dos kilos.
Tras recibir una carta el 3 de Enero que había sido enviada el 20 de Diciembre como Urgente, Michal Szybalski calculó que un caracol lo hubiera hecho más rápido.
La carta tardó un total de 294 horas en ser entregada, y como la distancia entre los domicilios del remitente y el destinatario era de 11.1 kilómetros, la velocidad del correo fue de 0.03775 kilómetros por hora.
Resulta que los caracoles pueden avanzar a 0.048 kilómetros por hora, lo que los convierte en un medio mucho más rápido para entregar el correo.