La FDA (Food & Drug Administration) de los E. U. ha aprobado un medicamento llamado Provenge, que probó en un estudio clínico que incluyó a 512 hombres con cáncer avanzado de próstata ser eficaz en incrementar la sobrevida de los pacientes. Al momento, no se han hecho estudios sobre la capacidad de este fármaco de prevenir el cáncer de próstata, pero resulta esperanzador que la inmunoterapia haya demostrado, finalmente, tener un efecto positivo en el cáncer, algo que hasta el momento no había sido posible.
Cáncer
El Dr. Phillip A. Dennis, investigador del National Cancer Institute ha dirigido, junto con otros científicos, un ensayo clínico en ratones que implica la administración de metformina, un medicamento comúnmente utilizado en la diabetes, junto con un potente cancerígeno derivado del tabaco y halló que aquellos ratones a quienes se les daba la metformina (por via oral) tenían 40 a 50 por ciento menor probabilidad de desarrollar cáncer, y si se administraba por vía parenteral (inyecciones) el riesgo disminuía hasta el 72%. El siguiente paso es realizar la prueba en humanos, por supuesto.
Ahmedin Jemal, un epidemiólogo de la American Cancer Society, realizó un estudio para investigar si la llamada “Guerra contra el Cáncer”, iniciada en 1971, había dado frutos hasta la fecha, y aunque los datos abarcan sólo hasta el 2006, nos dan una buena idea de lo que ha sucedido y que parece resumirse en un modesta disminución de la mortalidad de cáncer en estos 35 años. Los miles de millones de dólares gastados han dado frutos modestos. De 1971 al 2006, la mortalidad por cáncer en varones se ha reducido un 11% y en las mujeres un 6% y, al parecer, han influido más las modificaciones de algunos hábitos (como el tabaquismo) que los nuevos tratamientos.
Fuente: Physorg
El Dr. Nam Dang, investigador de la Universidad de Florida y sus colegas en Japón, han documentado las propiedades anti-cancerígenas de la papaya. El estudio se llevó a cabo en cultivos de células tumorales de cérvix, páncreas, hígado, pulmón y mama. En todos los casos, el extracto de las hojas de este fruto produjo una disminución notable en el crecimiento de las células cancerosas, mientras que no tuvo ningún efecto nocivo sobre las células normales. Se piensa que esto se debe a que la papaya aumenta la producción de la citoquina Th1. El siguiente paso es probarlo en animales y humanos.
Hasta ahora, no se había podido demostrar que las famosas camas de bronceado fueran perjudiciales para la salud, pero un reciente metaanálisis de 20 estudios ha comprobado que las camas de bronceado incrementan el riesgo de padecer cáncer de piel hasta en un 75%.
Una de las razones es que estos aparatos utilizan radiación ultravioleta para provocar el bronceado, y dicho espectro luminoso, aún usado con moderación, es capaz de desencadenar cáncer de piel (incluyendo melanoma) en buena parte de quienes las usan.
Otro factor que podría incrementar los cánceres de piel debidos a estos aparatos es que los jóvenes, incluyendo personas de menos de 20 años, las están usando cada vez más, lo cual incrementa el tiempo de exposición, y los especialistas están viendo cada vez más casos de este tipo de neoplasias en personas relativamente jóvenes. Por lo general, el cáncer de piel suele aparecer después de los 75 años, pero la moda del bronceado parece estar modificando esta cifra drásticamente.

Robert Gatenby es un oncólogo con un enfoque muy poco ortodoxo acerca del tratamiento adecuado para el cáncer.
Dice, en resumen, que no hay que erradicar el cáncer, sino mantenerlo bajo control.
¿Controvertido? ¡Sin duda alguna!
Recientemente, la revista Nature, una de las más prestigiadas en el mundo de la ciencia, ha publicado un artículo con los resultados de sus investigaciones, y las conclusiones a las que ha llegado me dejaron con la boca abierta.
El té verde es una de las sustancias que, se piensa, hacen mucho bien a las personas que padecen cáncer.
Sin embargo, esta creencia es falsa.
Parece que sucede todo lo contrario. El profesor Axel H. Schönthal, profesor asociado del Departamento de Microbiología e Inmunología de la Escuela Keck de Medicina en la USC ha demostrado que el té verde bloquea el efecto de los medicamentos anticancerosos. Con ello, les impide cumplir su función y el paciente empeora. Esto ha sido demostrado sin lugar a dudas con un medicamento llamado Velcade.
Schönthal dice que el té verde, al bloquear la acción del medicamento, también impide que se presenten sus afectos adversos, con lo que el paciente se siente mejor y tiene la falsa sensación de que el té le está ayudando.
El investigador dice que los estudios (llevados a cabo en ratones) no podrán ser realizados en humanos por las implicaciones éticas que esto conlleva.
Así que si usted padece cáncer (o sabe de alguien que lo padezca) y está tomando Velcade, evite a toda costa beber té verde.



