A pesar de que la belleza es un concepto relativo (está en los ojos del espectador), no deja de ser interesante ver cómo han ido cambiando con el tiempo estos estereotipos, estos patrones, esta moda. Desde mi punto de vista, todas las mujeres que salen en este video hecho por Newsweek son bellas. Unas más, otras menos, pero definitivamente los parámetros han ido modificándose, llevados de la mano por la enorme influencia que tienen los medios de comunicación.
Hubiera sido interesante que Newsweek (o alguien más) hiciera un video con los cuerpos que pertenecen a estos rostros.
La piel de las mujeres se arruga más que la de los hombres, y a edad más temprana. Este es un hecho bien conocido, pero hasta ahora no se sabía por qué.
Resulta que una reciente investigación, publicada en la revista Aesthetic Surgery Journal (número de Noviembre-Diciembre), confirma que la piel de las mujeres (especialmente aquella alrededor de los labios) tiene menos glándulas sudoríparas y sebáceas, lo cual hace que la piel sea más seca, y que desarrolle arrugas con mayor facilidad.
Aunque un observador no habría sabido decir por qué, Noah daba la impresión de ser contrahecho: en su cabeza, en su cuerpo, en sus piernas o en su cerebro. El padre creía saber por qué Noah era extraño, pero le daba vergüenza, y nunca lo dijo. Porque la noche en que nació Noah, el padre, asustado, solo en la casa y horrorizado por la ruina llorosa que era su mujer, había enloquecido de terror. Sus dedos, fuertes como fórceps, habían tirado de la criatura y la habían torcido. La comadrona, al llegar más tarde, había encontrado la cabeza del recién nacido toda deforme, el cuello estirado, el cuerpecito torcido, y había moldeado a su criatura con sus manos. Pero el padre siempre lo recordaba y sentía vergüenza. Y era más cariñoso con Noah que con los otros. En el aplastado rostro de Noah, en sus ojos demasiado distantes y en su barbilla, alargada y frágil, creía ver el cráneo retorcido y aplastado de la criatura.
La mujer que más tratamientos estéticos se ha hecho en el mundo es Cindy Jackson. Se ha gastado más de 100,000 dólares en aproximadamente 50 cirugías. Esta chica se ha hecho de todo y es la pionera del extreme makeover. La apodan “La Barbie viviente“. Los tratamientos a los que se ha sometido abarcan liftings, cirugía de nariz, implantes de pecho, liposucción en rodillas, muslos, abdomen, cintura y mandíbula, peelings, tratamientos de oxígeno facial, botox, reducción de mandíbula, implante de pómulos, rellenos de colágeno, microdermoabrasión, mesoterapia y maquillaje permanente de labios y de párpados, cirugías de párpados, un implante en el labio inferior, remoción quirúrgica de venas faciales, de lunares, odontología cosmética y blanqueamiento laser.
Actualmente tiene 53 años y, para ser honesto, no se ve tan mal como algunos otros casos. Es cantante y, además, ha escrito dos libros (ambos bestsellers): Living Doll (Muñeca Viviente) y Cosmetic Surgery Secrets (Secretos de la Cirugía Cosmética), una guía sobre cirugía estética que se actualiza cada año.
Esto me recuerda un poco la excelente novela de Carlos Fuentes titulada “Gringo Viejo“, donde un estadounidense que se une a las tropas revolucionarias mexicanas cuidaba su apariencia extremadamente. Cada vez que alguien le preguntaba por qué lo hacía, él respondía: “Es que quiero ser un cadáver apuesto“.
En los Estados Unidos, país de las atrocidades y de las maravillas, está poniéndose de moda que los embalsamadores hagan algunos “retoques” en el rostro del sujeto para que la piel se vea más lisa, los labios más rellenos, el cabello más abundante.
Parece que los gringos hubieran (apenas) descubierto la novela de Fuentes. Y se la han tomado en serio, que es lo más grave.
Tratándose de cortes de cabello, soy de aquellos que pagan (invariablemente) lo mínimo posible. Detesto ir a la peluquería o a la estética, así que esta noticia me ha sorprendido muchísimo.
Beverly Lateo, una millonaria, paga a su estilista, Stuart Phillips, 16,260 dólares por un corte de cabello (lo pongo con letra, para eliminar cualquier posible confusión: Dieciséis mil doscientos sesenta dólares).
¿Qué obtiene por esa estratosférica cantidad?
Un té con crema y un corte de pelo. En total, menos de una hora.
Beverly, de 50 años, insiste en que el corte valió cada centavo: “Algunas personas dirían que 3 mil libras por una bolsa Hermes es demasiado caro”, dijo. “Otros dirán que 8 mil libras es demasiado para un corte de cabello”. “Yo diría que depende de ti decidir cuánto estás preparado para pagar por las cosas que quieres en la vida”, concluyó.
Ésta es la tercera vez que Beverly paga 8 mil libras por un corte de Stuart Phillips. La primera vez que acudió con él fue después de que un estilista en Italia realizó una verdadera “carnicería” en su cabello.
“Mi largo y rubio cabello es mi orgullo y quiero estar segura de que nada malo le va a suceder”, dijo.
(…estoy impresionado por la profundidad de esta rubia millonaria…)