(1996, Canadá)
Los residentes de la ciudad de Chilliwack fueron despertados varias veces durante la noche por el ruido de un pequeño avión que pasaba una y otra vez, volando muy bajo, casi tocando los techos de las casas. El sonido era como el de un mosquito: iba y venía una y otra vez.
Dos individuos, los cuales no tenían ningun entrenamiento para volar una aeronave, decidieron que podían hacerlo. Invitaron a dos damas a compartir la aventura, pero ambas declinaron (sabia decisión). Los futuros pilotos se las arreglaron para entrar a los hangares del aeropuerto local y consiguieron sacar uno de los pequeños aviones a la pista. Habrán leído bastante al respecto (o jugaron suficientes videojuegos), pues consiguieron levantar el vuelo y así comenzó su travesía nocturna a través de la ciudad.



