asesinos

q-tips La policía alemana se enfrentó a uno de los casos más extraños de su historia.

El ADN de un sospechoso apareció en 39 sitios donde se habían cometido crímenes y se le relacionó con al menos siete homicidios. Había rastros del mismo en botellas, balas y hasta en donas, e incluso en lugares tan distantes como Austria y Francia, por lo que la búsqueda requirió del trabajo de cientos de oficiales distribuidos en seis agrupaciones distintas.

Lo más raro era que el ADN pertenecía una mujer, así que recogieron al menos 800 muestras de saliva de convictas sin resultados positivos.

[SEGUIR LEYENDO]

{ 0 comments }