El diseñador e ilustrador Dan Beckemeyer ha creado estas obras donde, sobre un dibujo del esqueleto humano, ha colocado piezas de fieltro confeccionado a mano y luego añadido venas, arterias y músculos.
Una forma clara y bella de mostrarnos la maravilla de máquina que es el cuerpo humano.
El pirograbado, como saben, es la técnica mediante la cual se graban imágenes en madera o cualquier otro material usando un punzón caliente, que por lo general funciona con electricidad.
Si bien la mayor parte de los pirograbados cumplen funciones meramente decorativas, hay quienes han llevado esto más allá, creando verdaderas obras maestras algunas de las cuales vemos aquí.
Esta obra se llama Klunk Garden y ha sido creada por el colectivo artístico austriaco Gelitin. El jardín contiene, además de la gravilla típica de estos objetos minimalistas, partes de cuerpos humanos. Pero no se trata de cuerpos humanos falsos, sino de verdaderas personas que posan en la instalación, exhibiéndose en vivo y a todo color.
Esta serie de fotos me ha encantado. Provienen del blog Mentalgassi pero desconozco si este sea el nombre del autor o no, o si hayan sido tomadas de otro sitio (todo está en alemán, y Google Translator no me ha ayudado mucho). En todo caso, es una excelente muestra de lo que se puede hacer con mucha imaginación… y con mucho talento.
Fredo, como se hace llamar el creador de estas obras de arte, hace sus dibujos a lápiz pero a simple vista parecen cobrar vida, salirse de la hoja de papel y adquirir profundidad. Una habilidad notable la de este dibujante, sin duda.
Una muestra de seis pinturas realizadas por la artista británica Annie Kevans donde nos muestra a algunas mujeres famosas en sus años mozos, cuando la fama (o la muerte) no las habían deformado aún y cuando estaban todavía tramando su futuro. En muchos casos, el destino no fue lo que ellas esperaban.
¡Lo sabía, lo sabía! De niño me parecía difícil de creer que los relojes funcionaran debido a un mecanismo compuesto por engranes y resortes y creía que había pequeños hombrecitos moviendo las manecillas (tenía 4 años, give me a chance) y ahora veo que no estaba tan errado. Je, je.