Opinión

El conflicto de todas las mañanas

by Andrés Borbón on 18 October, 2010

in Blogueradas, Fotografía, Opinión

Tijeras y lápiz gigantes

Esta foto es de 1956 y el crédito es de Allan Grant, que captó la imagen cuando se disponían a rodar una escena de la película “The Incredible Shrinking Man”.

No sé por qué la imagen me trajo a la memoria una pregunta que me hago todos los días al levantarme: ¿Qué voy a hacer hoy?, aunque en mi cabeza suena de esta manera: ¿Cómo voy a conseguir hacerlo todo hoy?, ya que las pequeñas y grandes tareas que nos imponemos y que añadimos día a día al catálogo de nuestros pendientes son un lastre que debemos llevar a todas parte. El problema es que luego se transforman en culpa… y más adelante nos paralizan.

Así que el final resulta que la pregunta está equivocada. Debería ser: ¿Qué debo hacer primero? y, sin darnos tiempo para permitir que un segundo pensamiento se entrometa en nuestro camino, lanzarnos a la tarea.

Por ahí leí que un trabajo bien hecho es mejor que una idea perfectamente concebida.

Cómo Apple “destruyó” el iPhone 3G a propósito

by Andrés Borbón on 15 October, 2010

in Gadgets, Geek, Opinión

Es una experiencia que me ha tocado vivir. Nadie me lo contó: El iPhone 3G funcionaba como la seda, pero las “mejoras” en el firmware de Apple lo han convertido en un aparato casi inservible, insufriblemente lento.

El video está catalogado como una parodia, pero en realidad no lo es.

Steve Jobs quiere que la gente cambie su iPhone por uno más nuevo, e introduce “sutiles” bugs para que la gente se fastidie y compre otro, y otro, y otro.

Y como a muchos nos da miedo el “jailbreak”, pues… hay que aguantarse, ¿verdad?

Esculturas con libros

by Andrés Borbón on 7 October, 2010

in Arte, Opinión

Esta escultura pertenece al artista holandés Boukje Voet, quien ha transformado la obra Catching Butterflies (atrapando mariposas) en una obra acorde con el tema.

Recientemente, se ha puesto de moda hacer esculturas con libros, destruyéndolos en el proceso. Sé que el artista no desea matar el libro, sino darle nueva vida, un significado distinto. Sin embargo, me repugna ver un libro destruido, aunque sea con el objetivo de transformarlo en otro tipo de arte.

Fuente

iPad girl

En una reciente encuesta realizada por Harrison Group, una empresa dedicada al marketing, resultó evidente que los más jóvenes (especialmente aquellos entre 9 y 17 años) estaban dispuestos a leer libros electrónicos, mientras que los padres opinaban lo contrario y no se mostraban entusiasmados por subirse a la carretera digital.

6 de cada 10 entrevistados entre las edades mencionadas (9 a 17 años) dijeron que gustosamente leerían sus libros favoritos en un iPad o en un Kindle. Entre los padres, sin embargo, sólo 6% tenían un lector de libros electrónicos y del restante 94 por ciento, 76% de ellos declararon que no tenían intenciones de comprar uno.

Eso es abrumador.

Lo que podemos leer entre líneas es que las campañas de marketing de los lectores electrónicos deberían tener dos frentes: 1) Mejorar los productos dirigidos a jóvenes y niños para hacerlos fácilmente manejables y 2) Derribar las barreras que hacen que las personas de mayor edad vean con tanto negativismo a los lectores de eBooks.

¿Y saben qué? Nadie está haciendo nada al respecto.

Para un adulto, ¿qué ofrece un lector de eBooks que no tenga un libro convencional? Nada, sólo el engorro de tener que recargar la batería, y el inconveniente de no ser dueño pleno del producto que están comprando.

Es como si te vendieran un auto (un libro) pero te prohibieran que otro lo condujera, que te impidiesen venderlo, subastarlo, exhibirlo. ¡Ridículo!

Y en el caso de los niños y los jóvenes, los lectores de eBooks suelen ser instrumentos delicados, complejos, poco prácticos si no cuentan con un adulto que los instruya, que se encargue de los aspectos técnicos.

En lo personal, cuando leo un libro electrónico lo hago porque no lo encuentro en papel. Y sucede con frecuencia. ¿Por qué? Porque si la última novela de Ken Follet cuesta 30 dólares en papel y 25 en formato electrónico… ¡prefiero la obra en papel! 5 dólares me garantizan que estará conmigo hasta que me muera (o lo pierda, lo regale, o lo venda). Y si lo compro en formato electrónico no tengo nada. Tengo las letras, pero nada más.

Pero si el precio del libro electrónico fuese de 3 ó 5 dólares… me lo pensaría, vaya que me lo pensaría.

Montar la infraestructura para la distribución de material electrónico es caro, pero una vez montada, el costo de distribución se reduce casi a cero… ¿entonces por qué lo eBooks son tan caros?

Por ambición, necedad y por ceguera.

el-señor-de-la-luz Terminé de leer El Señor de la Luz hace varios días, pero he estado procrastinando para hacer un comentario sobre él. Y es que se trata de un libro tan maravilloso que, honestamente, no sé ni por dónde comenzar.

Había leído algunas historias cortas de Zelazny pero, por alguna razón, no había abordado la que se considera su mejor novela… hasta ahora.

Es una obra portentosa, avasalladora, genial. Trata, nada menos, que de Buda. Pero no el gordo Buda sentado que nos viene a la mente cuando evocamos el nombre, sino de un Buda guerrero, que en una de sus encarnaciones se llama Mahasamatman, pero quien prefiere que quiten el “Maha” y el “atman” y que lo llamen simplemente Sam.

El principio básico en el que se basa la historia es el de la metempsícosis, o transmigración del alma, o reencarnación, como quieran llamarlo. Cada vez que Sam reencarna, es el mismo pero uno diferente, y es, al mismo tiempo, un dios y un hombre. Fue uno de los primeros, y de los últimos.

Sam es aceleracionista. Esto significa que promueve el uso de la tecnología en los hombres. Los demás dioses, comandados por Brahma, se oponen a ello, y cuando algún humano inventa la imprenta, el motor de vapor o de combustión, destruyen el invento y a su creador: Pretenden mantener a la humanidad en la ignorancia y en el atraso, para que los sigan adorando, para que necesiten de ellos, para que no se conviertan ellos mismos en dioses.

Pero no todo lo que hacen los dioses de Zelazny viene de poderes sobrenaturales. En El señor de la luz, los dioses necesitan transistores, aparatos con baterías, se les tapan los baños y requieren bombas para que circule el agua en su ciudad celestial. Tienen poderes, pero no son autosuficientes. Comen soma, beben, se engañan y se matan entre ellos.

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La vida no se vive dos veces

by Andrés Borbón on 30 August, 2010

in Opinión, Vida

Planeta-repuesto

La vida no se vive dos veces, así que si estás interesado en hacer las cosas bien, hazlas bien ahora, pues mañana ya habrás perdido un día.

¡Demonios! Si lo anterior es cierto, significa que estamos acorralados como ingenuos corderos dando vueltas sin sentido en el corral… con la pequeña diferencia de que todos los procrastinadores del mundo sabemos dónde está la salida, ¿no es así?

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