
El premio Nobel de literatura ha sido otorgado este año al poeta sueco Tomas Tranströmer, cuya poesía, según la Academia Sueca, está “impregnada de ahorro, de concreción y de metáforas expresivas”, cualquier cosa que esto signifique.

El premio Nobel de literatura ha sido otorgado este año al poeta sueco Tomas Tranströmer, cuya poesía, según la Academia Sueca, está “impregnada de ahorro, de concreción y de metáforas expresivas”, cualquier cosa que esto signifique.

Este librero de pequeñas dimensiones tiene unos 15 centímetros de altura por 5 en cada uno de sus lados, y gira suavemente sobre un pivote metálico.
Los libros, que son 40 y son todas obras de Shakespeare, miden unos 5×3 cm y fueron impresos en la Oxford Universty Press.
Ya me imagino el diminuto tamaño de la letra de estas obras de arte, que al parecer fueron fabricadas en 1904.

The Catcher in the Rye (El guardián entre el centeno) es un libro de Salinger que he leído no menos de tres o cuatro ocasiones, que siempre he disfrutado muchísimo y que cada vez me ha dado una perspectiva diferente, pues aunque la novela contenga las mismas letras, el lector va cambiando y se despiertan sentimientos distintos en cada relectura.
Por eso me encantaría tener esta playera.
Los precios no son muy elevados: 28 dólares por las de manga corta y 38 si elegimos la manga larga
Jilian Tamaki es una artista del bordado, como puede verse en las imágenes que acompañan a esta entrada. Pero no dedica sus habilidades a hacer carpetas y manteles, sino que ha elegido una tarea aún más ardua: Producir cubiertas para libros. Una curiosa fusión entre las artes plásticas y la literatura que, por lo menos a mí, me encanta.
La compañía Penguin ha creado una interesante serie de anuncios para audiolibros. En lo personal, no es una forma de “leer” que me guste mucho, pero sí que he consumido algunos audiolibros que me han encantado. Sin embargo conozco personas que son adictos a esta forma de lectura y otras que deben hacerlo así por diversos motivos (deficiencia visual, por ejemplo, o una dislexia severa).

Soy un admirador de la saga de Frank Herbert llamada Dunas y tal vez por ello me ha llamado tanto la atención esta recreación (algo simplona e infantil, lo admito) de uno de esos pasajes desérticos característicos de la historia.