Literatura

fahrenheit 351

Si han leído la famosa novela de Bradbury “Fahrenheit 451” (si no, los invito a hacerlo), sabrán que le puso ese título porque es la temperatura a la que arde el papel y en la distopia creada por este escritor, hay un ejercito de “bomberos” que no apaga fuegos, sino que los produce, haciendo quemas de libros.

Grant Snider ha creado una parodia de esa situación (Fahrenheit 351), con bomberos incultos que, al no haber leído la obra de Bradbury, intentaron quemar los libros de esta pareja en el horno y todo lo que consiguieron fue entibiarlos pues se quedaron 100 grados cortos.

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American Psychos Bloody Project_05

El proyecto American Psycho’s Bloody Project realizado por el artista brasileño Butcher Billy pone el rostro de Patrick Bateman (Christian Bale) de la película Psicópata Americano (American Psycho) en diferentes personajes y con la famosa expresión de Bateman cuando ha matado a una de sus víctimas.

La película, para quienes les interese, está basada en la novela homónima de Brett Easton Ellis, aunque debo advertirles que la novela es más cruel y aún mejor que la película. Todo un tributo a lo grotesco y una crítica social despiadada.

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Doctor Sueño, por Stephen King

by Andrés Borbón on 19 December, 2013

in Literatura

dr-suenio-king

Un breve y probablemente insustancial comentario sobre este libro del maestro del terror, Stephen King: Si son fans, como yo, de este escritor, debe leer Doctor Sueño.

Siendo la secuela de El Resplandor, queda claro, tras avanzar un poco en la lectura, que King se ha quedado corto en la calidad de la novela, pero pocos libros de terror pueden compararse al Resplandor, así que se le perdona el desliz ya que, con todo, ofrece una respuesta a lo que sucedió con Dan Torrance tras la catástrofe del Overlook y la locura de su padre.

Para quienes crean que al haber visto la cinta de Kubrick conocen la historia de El Resplandor, siento decirles que están muy equivocados. El genio de Kubrick produjo algo muy diferente a lo que ideó el genio de King, así como el genio de Kubrick distorsionó brutalmente lo que Arthur C. Clarke intentó decir en Odisea del espacio 2001.

Así pues, si no tienen algo mejor que hacer en estas vacaciones decembrinas, les recomiendo que lean El Resplandor (si no lo han hecho ya) y, acto seguido, se revienten las 600 páginas de Doctor Sueño.

Vale la pena.

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El 12º planeta, por Zecharia Sitchin

by Andrés Borbón on 30 November, 2013

in Literatura, Opinión, Seres Fantásticos

sumerios

De vez en cuando, para distraer (o nutrir con alimento chatarra) la imaginación y fomentar un poco la fantasía, me gusta leer libros como este, donde lo  improbable tiene una oportunidad, donde la fantasía no es terreno exclusivo de los locos, de los fanáticos o de los ingenuos.

El libro de Zecharia Sitchin es, en realidad, sólo el primer tomo de una abigarrada saga sobre el tema, al estilo de Caballo de Troya, de J. J. Benítez pero, como es anterior a este y el tema resulta radicalmente distinto, no hay posibilidad alguna de plagio, que en todo caso sería culpa del autor español.

Resulta complicado explicar de qué trata el libro: Los Annunaki, seres imaginarios, crueles y tecnológicamente avanzados venidos de otro planeta cuando el suyo agonizaba, que crearon la raza humana a partir de hibridación de su DNA con el del Homo Erectus, que dotaron a la humanidad de aptitudes intelectuales nunca antes vistas en este planeta (aunque calculadamente inferiores para que fuésemos sus émulos idiotas, sus sirvientes anencefálicos) y que, finalmente, pasaron a formar parte de numerosos panteones en muchas culturas humanas con la salvedad de que, irónicamente, resultamos más inteligentes de lo que ellos habían proyectado.

Seres iracundos, perversos a veces y de opiniones encontradas que, ocasionalmente, si no es que siempre, terminaban sucumbiendo a conflictos más humanos que divinos y que fundaron prácticamente de la nada las civilizaciones fundamentales de la historia. Dioses al estilo griego o romano, gobernados por sus pasiones y necesidades sexuales más que por la inteligencia.

Un libro que atrapa al lector por las fantasías colectivas que avala más que por la razón o por las historias que contiene… un compendio (en ocasiones absurdo, con capítulos absolutamente dignos de retrasados mentales) de mitología modernizada y, también, la reunión de dos aspectos psicológicos inherentes al ser humano: fe y la esperanza de una vida larga, legendaria o eterna.

Un libro para soñadores, subnormales,  arqueólogos chiflados, fans de Mulder, criptozoólogos y para los amantes de esa otra realidad que todos hemos intuido aunque sea una vez en la vida.

Me ha gustado tanto esta paparruchada pseudocientífica que, tarde o temprano, deberé enfrentarme al siguiente tomo de la serie.

(Imagen: Sumerios via Shutterstock)

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¿Cómo te gustaría morir?

by Andrés Borbón on 20 November, 2013

in Literatura, TecnoFicción

cayendo

Era una de esas tardes lentas de agosto (u octubre) cuando uno entre el reducido grupo de amigos que se reunían a tomar café todos los días de cinco a siete de la tarde preguntó, como dirigiéndose al viento: Y, a ti, ¿cómo te gustaría morir? Los demás, algo perplejos pues no sabían con precisión a quién se dirigía el que había hablado, se miraron entre sí y fue uno, el menos probable, el más callado, quien interrumpió el pasmo de los demás diciendo: A mí me gustaría morir durmiendo mientras sueño que beso a Marilyn Monroe.

Los demás asintieron con las cabezas, unas mondas y otras revueltas: Buena elección. El que estaba a la derecha, siempre animado y el alma de todas las fiestas dijo, para extrañeza de todos y sobresalto de algunos, que le gustaría morir a consecuencia de un rayo. Así: ¡pas!, para no sentir nada, aclaró.

El que siempre salía con las acotaciones cultas se encajó los anteojos con montura de carey en el entrecejo y, muy de acuerdo con su personalidad, anunció que él prefería morir tras haber conversado al menos una hora con Sartre, o con Kerouac, el que estuviera disponible. Varios ladearon la cabeza, pues dudaban seriamente que ese fuera el verdadero deseo del culto, pero lo dejaron estar para no arriesgarse a interminables justificaciones y discursos.

Finalmente, habló el mesero, quien por casualidad había escuchado la pregunta y en aquel momento se acercaba a llenar las tazas de café vacías: A mí me gustaría morir despeñado desde la altura más grande posible (un globo aerostático o un avión); morirme de repente, una fracción de segundo antes de tocar el suelo! Disfrutar la auténtica libertad y el vértigo de lo imposible al menos una vez en la vida!

Los demás se miraron sorprendidos, como leyéndose el pensamiento… Ahora tendrían que invitar al mesero a las tertulias.

(Imagen: Cayendo via Shutterstock)

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Scrivener

by Andrés Borbón on 19 November, 2013

in Blogueradas, Literatura

escritor

Muchas personas (y en diferentes ocasiones) me han preguntado qué tipo de software uso para escribir. Me gustaría decir que sólo mi corteza cerebral, o que Word, que Darkroom o que Notebook, pero me confieso incapaz de tal cinismo, de tamaña patraña.

Últimamente (digamos, de unos seis meses hacia atrás), uso Scrivener (antes utilizaba Atlantis), y todo ha ido de maravilla. Este programa ha sido diseñado para Mac y yo uso Windows, así que algunos desacuerdos hemos tenido.

Ha sido diseñado para escritores: Una “stoyline” (guión),  un organizador de capítulos brutalmente simple de usar para luego transformarlos a cualquier  formato que yo elija, desde .epub hasta .docx.

Resulta extraño, a estas alturas del partido, hallar un software “honesto”, ya que  cada cual mira por sus intereses, pero Scrivener, del cual he probado varias versiones antes de decidirme a comprarlo, es el mejor procesador de palabras para escritores creativos que existe.

Si alguien puede demostrarme lo contrario, se lo agradeceré (no son palabras vacías, lo juro).

La gente de literatureandlatte.com no me ha enviado ni siquiera el programa para probarlo, pero bastan los 30 días de prueba y los miles de testimonios online para darse cuenta que es, aparte del nefasto  Word, el mejor Software para escritores serios que existe en el mundo… qué miserable es este mundo, pienso de inmediato, pero algo me contiene: ¿Acaso he hecho yo algo para mejorar las cosas?: Nada, absolutamente nada.

Demonios.

(imagen: Escritor via Shutterstock)

Nota: No tengo tantas canas ni poseo una Mac, pero con la ayuda de Apple la conseguiré. Je, je. Agradecería a la gente de Apple el envío de una MacBook Pro para hacerme de una opinión independiente al respecto.

(Imagen: Blogger via Shutterstock)

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Correr, por Jean Echenoz

by Andrés Borbón on 12 November, 2013

in Correr, Literatura, Opinión

zatopek en el maraton olimpico de 1952

He terminado de leer hace unos días el sobresaliente libro de Jean Echenoz titulado “Correr” y que se basa en la biografía de uno de los atletas de fondo más grandes de todos los tiempos: Emil Zátopek.

Este corredor checo, nacido en Praga cuando el País Checo y Eslovaquia permanecían unidos bajo el nombre de Checoslovaquia, revolucionó las carreras de fondo, implantó infinidad de récords mundiales, Olímpicos y nacionales.

La mayor hazaña de Zátopek fue cuando, en los Juegos Olímpicos de Helsinki, en 1952, el corredor de 30 años ganó el oro en los 5,000 metros, los 10,000 metros y el maratón, rompiendo el récord Olímpico en las tres distancias.

En “Correr”, Echenoz nos pinta, además del atleta, al ser humano, cosa nada difícil en el caso de Zátopek porque eran uno sólo.

Vivía para correr y es famoso no solamente por las grandes muestras de coraje que dejó en la pista, sino porque lo consiguió venciendo los más rudos obstáculos burocráticos e ideológicos (era la época de la guerra fría).

Al final de su carrera, y debido al apoyo que brindó a un político con planes de reformar al país, fue expulsado del ejército (ya era coronel) y mandado a trabajar como minero a unas minas de uranio. Luego le asignaron el empleo de recolector de basura y, tras firmar una carta retractándose de su postura política, pasó los últimos años de su vida como archivista.

De Zátopek es la famosa frase: “Un atleta no debe correr con dinero en su bolsillo, sino con esperanza en el corazón y sueños en su cabeza”

Y pudo decirlo porque fue como vivió. El, a veces mencionado “mejor atleta de todos los tiempos”, murió a los 78 años víctima de un derrame cerebral.

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