Unas fotografías de principios del siglo XX de los trabajadores de la construcción en los rascacielos de Nueva York, captados en diversos momentos y sorprendentemente tranquilos a pesar de la gran altura a la que se encontraban. Y en aquellos tiempos, como se ve, no eran tan estrictos con las medidas de seguridad.
Fotografía
Ben Heine, un joven artista de Costa de Marfil, ha creado un proyecto que tituló acertadamente “Lápiz contra Cámara” en donde pone algunos dibujos en contexto con el paisaje y toma la fotografía. Ingenio y buen sentido del humor en esta colección que me parece realmente destacable.
Estas ilustraciones pertenecen al usuario de Flickr bisybackson quien parece que usa los lápices hasta que casi no queda nada de ellos y luego los ordena de diferentes formas para crear estos cuadros que, honestamente, me encantan.
Científicos del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) han creado la que se considera la cámara más rápida del mundo, capaz de conseguir muchas imágenes por segundo. ¿Cuántas? Un billón (un trillón, según la terminología anglosajona). Es decir: Un millón de millones de cuadros por segundo.
Lo único malo es que el campo en el que funciona la cámara es del grosor de un haz de laser, por lo que no genera imágenes convencionales, pero podría ayudar a seguir el movimiento de partículas pequeñísimas con gran precisión.
Un gran avance en el campo de la física, aunque a las personas comunes y corrientes nos deja un poco decepcionados. Je, je.
Estas increíbles fotografías de Tomasz Gudzowaty nos muestran los esfuerzos que a veces tienen que hacer los atletas (y aspirantes a ello) para conseguir la perfección. Que varias de estas fotografías correspondan a monjes haciendo ejercicios que podrían parecernos acrobáticos no es una casualidad, pues es bien sabido el duro régimen al que tienen que someterse para dominar su cuerpo y vencer el dolor.
Ojalá las disfruten.
Estas fotos fueron tomadas hace cerca de 20 años por Alexey Titarenko quien puso su cámara en un trípode y dejó abierto el obturador un buen tiempo para generar esta sensación de movimiento que, de alguna manera, parece una columna de humo gris hecho de manos, pies y rostros apurados, nada diferente a lo que puede verse en cualquier gran ciudad.



