Bob Carey es un fotógrafo neoyorkino que se toma fotos vistiendo solo un tutú rosa.
La historia comienza cuando su esposa fue diagnosticada con cáncer de mama en el 2003. Fue sometida a quimioterapia y entró en remisión, pero la enfermedad regresó en el 2006. Entonces Bob se tomó algunas fotos vistiendo su tutú rosa para hacerla reír.
El autor de estas fotografías es Lee Jeffries, alguna vez fotógrafo deportivo pero que un día descubrió que su verdadera pasión era fotografiar a los desposeídos, a los que vivían en las calles, a los homeless.
Sus imágenes no intentan fomentar el morbo del espectador, sino la empatía, la solidaridad, y transmitir lo trágico de su destino.
En este video, un individuo con una resortera y algunas canicas destroza jarrones, tazas y algunos huevos. Lo graba todo el cámara lenta. O, más bien, a velocidad aumentada y luego pasa la cinta a velocidad normal. Como siempre, las imágenes resultantes son espectaculares. Creo que nunca me cansaré de ver estos videos, tan lejanos a nuestra experiencia cotidiana de las cosas.
Estas fotografías de Thomas Czarnecki son, cuando menos, perturbadoras, si no es que verdaderamente trágicas. Tal vez “macabras” sería un calificativo más apropiado.
El volcán Tungurahua en Ecuador hace erupción cada 90 años. Es un patrón que ha mantenido por los últimos 1,300 años. Esta foto fue tomada por Patrick Taschler en 2006.
En este video, un individuo rompe tazas y las graba con una cámara ultrarrápida que llega a conseguir los 10,000 cuadros por segundo (aunque con resolución disminuida).
Increíbles imágenes las que consigue. Si no entendí mal, él fue uno de los participantes en la más reciente cinta de Sherlock Holmes, donde hay varias escenas en cámara lenta geniales.
Este breve documental de poco más de nueve minutos nos hace suspirar de nostalgia, y aunque trata principalmente del filme Kodachrome (Kodacolor), en realidad nos muestra toda una era, que duró 74 años y que fue la de la fotografía a color analógica.
Estas chicas han sido “tronizadas” (usando esa costumbre del habla inglesa de transformar los sustantivos en verbos) por Ludovic Taillandier y el resultado no es tan malo como podría esperarse, o al menos no vemos clones de Olivia Wilde por todos lados (lo que, en parte, es una lástima, je, je).