
¿Cómo olvidar aquellas épocas en que tenía que esperar dos o tres semanas para comprar un libro que devoraba en tres o cuatro horas?
En aquellos tiempos leer era caro, un verdadero lujo, sobre todo para alguien como yo, que me crié en la pobreza. Mi casa estaba abarrotada de libros, pero no los que me interesaban y así, tenía que ahorrar del dinero del microbús, de los cigarros, del que me daban para comer algo en la universidad con tal de tener con qué comprar Crónica de Una Muerte Anunciada, Mundos en Colisión, La Insoportable Levedad del Ser que a fin de cuentas sí me resultó insoportable.
No sé cómo habrá sido la vida de otros adolescentes lectores como yo pues no tuve mucho contacto con ellos pero imagino que habrán vivido situaciones semejantes. Leer, para los no lectores, es un vicio incomprensible, poco valorado y hasta puesto en duda. Es inocuo, os lo aseguro, y los peores efectos adversos derivados de esta afición son el ansia por leer más. la compulsión por escribir y en raros casos la imperiosa necesidad de poseer cierto libro (de elevado valor) en especial.
Ahora, con el auge de internet, la tecnología y la facilidad de hallar documentos qué leer, la cosa ha cambiado bastante y lo difícil es digerir tanta información como la que tenemos casi de forma gratuita pero mis palabras se refieren a otro tiempo, uno analógico, cuando internet no existía y la única forma de leer a García Márquez o a Fuentes era buscando sus libros donde fuese: En librerías, bibliotecas, tiendas de autoservicio o librerías de viejo. Todo era válido.
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no puedes esperar que un pais progrese si un libro cuesta 200 y con ese dinero puedes comprar 8 kawamas.
No puedes esperar que un país progrese si a sus habitantes les importa más comprar ocho caguamas que un libro.
Yo también sufrí la falta de libros, jaja, pero lo compensé leyendo los libros que aunque no eran los que me interesaban, eran libros al fin y al cabo.
Pero esa expectación que sientes cuando vas a comprar un libro, al elegirlo, al olerlo, al abrir la primera página, no la cambio por nada.
Yo tambien ahorraba para comprarme libros.
Afortunadamente en la prepa, al inicio de año nos vendia la escuela el paquete de libros que se iban a leer durante el año*(eran muy buenas selecciones) esta de mas decir que cuando llegaba el momento de leer “x” libro, yo ya lo habia leido.
Y si, no hay nada mejor que oler y tocar los libros por primera vez.
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