
El otro día, uno de los lectores de Tecnoculto me preguntaba en alguna de las entradas (creo que en la de ¿Cómo escribir un blog?) cómo encuentro tiempo para escribir mi blog. La pregunta no solamente hace referencia al tiempo sino al método que utilizo ya que como he explicado aquí en varias ocasiones casi siempre escribo el post a mano, luego lo transcribo a la computadora y finalmente lo publico.
Si tuviera que ponerle un nombre a mi método yo le pondría el método de “El Refrigerador”, porque normalmente (y esto es algo que nos pasa a todos los bloggers) no tengo tiempo para publicar todos los días. Hay jornadas que las debo dedicar a otras actividades que si bien pueden estar relacionadas con el blog no necesariamente implican escribir.
Por ejemplo, un día podemos estar dedicando el tiempo que tenemos destinado a esta actividad a la solución a un problema específico que presenta nuestro blog lo cual no es nada raro (ustedes lo sabrán) si manejan WordPress, y otro día se nos descompondrá algo en la base de datos. Otro, tendremos algún compromiso familiar o con nuestra pareja y alguno más será de descanso, que somos humanos.
En fin, que si le vamos restando días puede que lleguemos al momento en que no tengamos tiempo para escribir el blog.
El teléfono que uso es un Blackberry en el cual es muy fácil escribir por el teclado físico. Entonces, cada vez que se me ocurre una idea, la apunto. Y si tengo algo de tiempo, inclusive en la situación más penosa que se puedan imaginar como estar sentado en el baño, trato de escribir un par de líneas que tengan que ver con el artículo (y si las cosas se ponen difíciles igual hasta completo el artículo entero).
Pero lo mejor es usar los momentos en que sí tenemos tiempo para escribir y aprovecharlos como si fueran los únicos que vamos a tener en la semana.
Esto quiere decir que, cuando podamos, debemos ponernos a escribir un artículo tras otro. Para esto, ya debemos tener una serie de ideas sobre las entradas que queremos a escribir. No es cosa de sentarse y elevar los ojos al techo y decir “¡Oh musas, vengan a mí!” y esperar a que la inspiración caiga sobre nosotros. No.
Se trata de que todos los días cada una de las cosas que veamos, que leamos, sean analizadas por ese yo-blogger y si nos topamos con una idea que no está desarrollada en un artículo, anotarla. Así vamos reuniendo un buen volumen de ideas anotadas con cierto detalle (suele suceder que apuntamos la idea de forma demasiado general, lo cual nos impide recordar el punto al cual deseamos llegar).
Por eso menciono al teléfono celular, ya que lo tenemos casi siempre junto a nosotros y en casi todos los modelos podemos hacer una sección de notas donde pondremos las ideas escribiéndolas de la forma más clara posible para que no se nos escapen por los resquicios de la memoria: qué es lo que no queríamos decir o qué punto deseábamos destacar.
Entonces, ese momento en que nos ponemos a escribir debe ser dedicado a redactar un artículo tras otro hasta que se nos acabe el tiempo, hasta que sea hora de dormir o hasta que tengamos que salir si es que pasamos en vela aquella noche y ponernos a programar las entradas. WordPress es uno de los programas (al igual que muchos otros) que tiene la funcionalidad de poder programar entradas.
Entonces, si ese día yo escribí 7 entradas, programaré una para cada día de la semana y si ese día redacté 14, programaré 2 entradas para cada día. Y si algún otro día puedo escribir más entradas pues entonces habrá más material para que los lectores lean.
Este método es el que más se acomoda a mi forma de trabajar pero no es ideal en todos los casos ya que mi blog (Tecnoculto) no es un blog de noticias. Imagínense que yo estuviera escribiendo una nota y que la voy a dar a conocer una semana después cuando se acaba de producir el día de hoy y es una noticia relevante. Me ha pasado muchas veces, cuando da la casualidad de que me entero con retraso y no quiero dejar pasar el hecho pero puedo darme el lujo de la demora ya que mi tráfico no depende de la inmediatez.
Entonces, para resumir: Se trata de estar pensando todo el tiempo en qué cosa de lo que estamos viendo puede ser material para una entrada. Por ejemplo: Cada que yo voy al cine estoy viendo la película y anotando mentalmente los momentos que me parecen importantes o no, haciéndome un juicio de algunas de las escenas porque sé que voy escribir una entrada sobre dicha cinta.
Si alguien hace un comentario curioso en una entrada que lea (yo leo muchos blogs) y me llama la atención pero siento que no está suficientemente desarrollado el punto, lo tomo como fundamento o lo incorporo como una idea en torno a la cual podrá desarrollarse una entrada y esa costumbre, por decirlo así, debe completarse con la anotación ya sea de forma escrita o en el teléfono celular (como mencioné: la idea y la intención detrás de ella).
Luego, viene el momento de la verdad: no hacernos tontos ni ser flojos y aprovechar los momentos que tengamos para escribir no las entradas de ese día porque hay personas, hay bloggers, que dicen: Bueno, ya escribí las entradas de hoy, ya me voy a dormir o a ver la tele o a jugar. No.
Hay que escribir pensando que mañana no vamos a tener tiempo de publicar. Esa es la mejor manera de hacerlo. Adelantarse a los hechos, a los imprevistos, a lo problemas. De esa manara, nuestro blog podrá tener pocas entrada pero no se quedará totalmente vacío.
Últimamente, yo he experimentado algunos problemas en este sentido. Se me han acumulado compromisos. Se me han venido encima, como decía alguno de los comentaristas, dudas existenciales; se me ha venido a la cabeza la intención de darle un giro, un cambio al propósito del blog y creo que se nota, pero no he dejado de escribir artículos todos los días prácticamente, o cada vez que puedo, y hay días que escribo las notas o las entradas de dos días o más.
Hay otros días en que no escribo una sola palabra pero sé que tengo una especie de backup. Es decir: tengo entradas en el refrigerador de las que echo mano cuando no tengo tiempo para poder actualizar el blog. Solamente de esta manera he conseguido mantener un ritmo más o menos constantemente de publicación aunque, como decía recientemente, ha decaído un poco. De repente se levanta y luego baja.
En fin, no he podido encontrar un equilibrio en este sentido pero a fin de cuentas esa es la respuesta a la pregunta que me hicieron y que en especial va dirigida Kratos, quien la realizó mediante un comentario y su pregunta es el motivo de esta entrada lo cual le agradezco infinitamente. Muchas gracias, Kratos. Nos estamos viendo. Hasta luego.
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Bueno consejo, a decir verdad, me sirvió que compartieras esta experiencia, tiene escasos 5 días que volví con mi blog después de ya varios años sin escribir y de verdad se me ha dificultado un poco, el primer día escribí 4 entradas, el segundo hice un podcast, el tercero escribí dos y ya para estos dos últimos días no he podido escribir nada y no es que no lo intente pero cómo sabes es difícil como blogger decidir que escribir y más cuando (aunque esto es cuestión de pena creo) hay personas que tú conoces que te leen o colaboran contigo por el hecho de preguntarte si les interesaría a ellos.
Muy buena rutina (disciplina) para quienes pretendemos desarrollar un blog medianamente popular…
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