Nuestros cerebros y el cáncer

by Andrés Borbón on 25 October, 2012

in Ciencia, Medicina

cancer cerebral

En el Instituto Tecnológico de Georgia el Dr. John McDonald ha estado conduciendo una interesante serie de experimentos sobre un fenómeno que se llama “apoptosis” y que es la muerte celular programada. La apoptosis es tan importante como la creación de nuevas células y, de hecho, es lo que hace que nuestro organismo pueda moldear las estructuras de que está compuesto y, al mismo tiempo, deshacerse de aquellas que ya no son útiles.

Comparando la repuesta de células de piel humanas con las de otros primates, encontró que las nuestras son más resistentes a las sustancias químicas que favorecen la apoptosis.

MacDonald dice que esa es la razón de que nuestros cerebros sean más grandes que las de otras especies: Durante la etapa embrionaria, se producen, en todos los animales, grandes cantidades de neuronas que luego sufren apoptosis, dejando un cerebro más pequeño, pero esto parece suceder de forma menos intensa en el cerebro de una persona.

Y especula que esta resistencia a la apoptosis que nos permite tener cerebros más grandes, es una de las causas de que el ser humano desarrolle tantos y tan variados tipos de cáncer, pues cuando una célula se “maligniza” no responde tan bien como la de otros animales a las señales apoptóticas que la obligan a morir.

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Yo soy Ben October 25, 2012 at 3:23 am

Uhmm interesante y qué tal si en lugar de apoptotizar a las células malignas las hacemos volver a la normalidad??

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Andrés Borbón October 25, 2012 at 1:07 pm

Ben:

Eso suena lo más lógico, pero ¿cómo remover o inactivar los oncogenes, ya sean propios del genoma o de origen viral? Por ahí hay mucha gente trabajando en técnicas de anclaje genético para que los medicamentos “se peguen” a los genes malignos y actúen, pero el objetivo es matar a la célula, no volverla a la normalidad. Además, si hay células metastáticas de próstata en la columna (por ejemplo) y se normaliza esta célula sin matarla… ¿para qué queremos tejido prostático en una vértebra?

Además, está el efecto de la masa. Si normalizamos un glioblastoma multiforme (Astrocitoma grado IV) serán células gliales normales, pero aún así formarán una masa cuyo efecto (compresión, desplazamiento de estructuras, consumo energético) afectará al funcionamiento del cerebro de una manera o de otra.

Tu planteamiento funcionaría, pienso yo, en cánceres incipientes o… en cánceres no sólidos (linfáticos, de células sanguíneas, etc.).

Ya me pusiste a pensar.

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Yo soy Ben October 26, 2012 at 3:26 pm

En el caso de masas metastásicas, el chiste es entonces que, una vez normalizadas, removerlas sin el riesgo que de que se metastaticen otra vez o bien, inducirles apoptosis.

Una masa normalizada como la que mencionas, como parte de ese mecanismo de normalización, sería capaz de regular su crecimiento. Ahora bien, si se pudiera modificar la vascularización que acompaña las masas neoplásicas, acabaríamos matando a las células que estén de más.
Suena como a ciencia ficción, pero ojalá un día sea posible. Y por su puesto, lo ideal es que una vez detectada una masa incipiente se le dé una orden estilo “dale pa’trás papá”, como si fuera cámara de senadores y listo.

Yo soy Ben October 26, 2012 at 7:19 pm

Lo que se me ocurre a mi, para obligar a las células tumorales a regresar a lo normal, es mediante un procedimiento farmaco genético o bien, transfectado o más bien infectándolas con fagos o algo parecido a plásmidos, de manera que la células imiten mecanismos de algunas bacterias que se conocen como “silenciamiento”, de manera que las células tumorales adquieran ARN regulatorio que le permita hacer 2 cosas:

1. impedir la expresión del oncogén
2. inactivar o lisar los productos anormales del oncogen.

y, siendo quizá más fantasioso, estos tejidos ya no volverían a transformarse, al menos no al mismo tipo de neoplasia.

Andrés Borbón October 27, 2012 at 3:06 am

Ben:

Esto nos lleva a un camino circular: ¿Normalizar la célula neoplásica para después matarla o inactivarla y luego cortarle el riego sanguíneo o hacer que no se producan factores de crecimiento?

Siguiendo la ruta de ciencia ficción que has trazado, tal vez lo más sencillo con las células metastásicas sería inducirlas a incorporar las características maduras del tejido que las rodea, incluyendo la modelación (prunning) para que el efecto de masa no sea un factor perjudicial.

¡El tema es fascinante! Da lugar a tantas posibilidades que se vuelve uno loco imaginando mecanismos mediante los cuales, si se es capaz de controlar el genoma con marcadores específicos, sea posible tal especificidad en el tratamiento de un tumor que prácticamente no habría ni un solo efecto adverso.

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Yo soy Ben October 29, 2012 at 5:40 pm

Rayos, no lo había tomado en cuenta.

Seguiremos volviéndonos locos con este tema

Ormuz October 25, 2012 at 1:37 pm

El cuerpo humano, sin tanta perfección divina como a todos nos gusta imaginar y creer.

Por cierto Andres, si no es mucha indiscreción que carrera profesional tienes? veo que sabes mucho de genética, saludos.

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Terrible_Ale October 26, 2012 at 10:35 am

Bueno, a mí me da la sensación de que vuelven el tiempo atrás, rejuvenecen, vuelven al inicio, porque al aumentar el grado de in diferenciación celular, mayor grado de malignidad para el tumor.
Este año estoy cursando una materia (anatomia patologica) y la mayoria de los temas es cancer y es facinante….
Lo que me resulta excepcional es, como una célula que ya tiene una función especifica, cambia, muta y crece, se divide hasta llegar a un estadio de la enfermedad en esas células son casi indistinguibles, son puras, casi pluripotenciales, como durante la fecundación.
A veces me suena a practica, a evoluciòn.
Y otras me parece un tema de novela, una parte de mí que esta tan desconforme con lo que somos, que decide irse y comenzar de nuevo.

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Andrés Borbón October 27, 2012 at 2:54 am

Terrible_Ale:

Exactamente, Ale: Mientras más indiferenciadas son las células de un tumor más maligno es, y este es uno de los riesgos de “fabricar” celulas madre: Dan lugar a la posibilidad a que los tejidos producidos con ellas se malignicen y den lugar a tumores indiferenciados, que son, además de más difíciles de tratar, con más probabilidades de producir metástasis. La indiferenciación aumenta el índice de reproducción y la producción de factores de crecimiento, pero esto, hasta el momento, queda solo en una hipótesis cuando se trata de la producción de células pluripotenciales. No ha sido confirmado que sean tan peligrosas y será uno de los temas a dilucidar en los próximos años.

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