
Una excelente caricatura de Severi que nos muestra a dos presos admirados de un tercero, que lleva la cuenta de su condena como si fuera la barra de progreso de un programa de computadora, por lo que piensan que se trata de un hacker, palabra que da miedo pero que define no solo a los malosos, sino a personas como Bill Gates, Linus Torvalds e incluso al mismo Stallman.
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