Ready Player One, por Ernest Cline (Ediciones B)

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by Andrés Borbón on 27 June, 2012

in Literatura

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Hace tiempo que había oído hablar de esta novela de Ernest Cline pero no la hallaba por ninguna parte, hasta que finalmente he podido leerla y, honestamente, me ha sorprendido.

Pero vámonos por partes.

El título es el original en inglés, y los editores en castellano han tenido el buen juicio de mantener el título sin traducirlo, o sin inventarse otro. Finalmente, es un mensaje que muchos hemos visto al jugar videojuegos más o menos vetustos. Indica que es el turno del jugador número uno.

Publicada en inglés en el 2010, apareció en español en el 2011 pero yo apenas la he leído hace un par de meses, tras leer críticas sumamente entusiastas de la obra.

Es la primera novela de Ernest Cline, quien tardó 7 años en completarla, pues conforme la escribía a ratos, iba cambiando cosas o la daba a leer a sus amigos y estos le hacían sugerencias que modificaban el rumbo del texto. A pesar de tener 464 páginas, se va como agua, pues se trata de una novela escrita de forma bastante sencilla (la sencillez es lo más difícil de lograr) y, además, tiene un trabajo de investigación enorme detrás de lo que parece algo tan fácil.

Está ubicada en un futuro relativamente cercano: el año 2044, cuando en una era más o menos apocalíptica, la riqueza ha quedado en manos de unos cuantos dejando a la mayor parte de la población en la pobreza más extrema, pues no hay trabajo, ni comida, ni ropa.

En este paisaje desolador, surge el héroe de la novela: Wade Watts, un adolescente que ha perdido a sus padres y se ve obligado a vivir con sus tíos, quienes no lo tratan muy bien que digamos, por lo cual se refugia en un mundo virtual llamado Oasis, creado por un multimillonario programador de apellido Halliday. Pero este universo virtual al que todo mundo puede acceder esconde un secreto, pues en realidad es un enorme videojuego. Halliday ha dejado ciertas pistas que conducen a resolver un acertijo tras otro hasta llegar al último, y el primero que consiga llegar hasta ese nivel, obtendrá un premio formidable: Toda la fortuna de Halliday, más de 240 mil millones de dólares.

Los que han intentado resolver la serie de enigmas se cuentan por millones, pero nadie ha tenido éxito en hallar ni siquiera la primera de las pistas y Wade está decidido a ser quien arme el rompecabezas.

Sin embargo, hay un problema: El juego entero está lleno de referencias a la cultura popular norteamericana de los años ochenta (1980s), y quienes jueguen deberán aprender mucho para entender la forma en que pensaba Halliday, que estaba obsesionado con esa década: Música, videojuegos, programas de televisión, comerciales, artistas, productos de consumo popular, películas y hasta slogans.

Para poder competir, los jugadores tienen que empaparse completamente de una década que no les tocó vivir, pero afortunadamente todos tienen acceso a las bases de datos de Halliday, que son enormes. El menor detalle puede ser la clave, así que nada debe quedar fuera. Los competidores individuales, desgraciadamente, deben enfrentarse a compañías multimillonarias que han contratado a jugadores profesionales, expertos en historia, lengua, cine y otras disciplinas que asesoran a sus competidores.

Wade pasa la mayor parte del tiempo en un refugio casi imposible de localizar que ha construido en un tiradero de autos para evadirse tanto de sus tíos como de la dura realidad y donde pasa horas interminables aprendiendo todo lo que puede sobre esa época y, con un poco de suerte, consigue descifrar la primera clave. Es entonces cuando todo el mundo enloquece de emoción. Oasis se llena de decenas o cientos de miles de jugadores (que habían capitulado y otros que se inician)… y todos siguen de cerca los pasos de Wade.

En la trama, los amigos virtuales de Wade son una pieza clave para seguir avanzando en el tortuoso camino que ha diseñado Halliday, y es aquí donde se dan momentos en que deciden cooperar y otros en los cuales intentan bloquear el camino del otro. Hay mucho dinero en juego, y conforme avanza la trama, Wade se va haciendo dueño de una pequeña fortuna (premios parciales) que le permiten sortear los peligros a los que se expone, pues muchos, especialmente los jugadores corporativos, están dispuestos incluso a matarlo.

El juego se ha convertido en un asunto de vida o muerte.

Cline, sin duda, realizó un trabajo de investigación envidiable para dotar de verosimilitud a la novela, que fue aclamada inmediatamente y que, casi al momento de publicarse, Warner Brothers compró los derechos para hacer una película de ella, contratando de paso a Cline como guionista, ya que tiene experiencia en ello. Antes de volverse un autor de fama mundial, había trabajado en empresas de soporte técnico que pagan mal pero que le dejaba mucho tiempo libre para navegar por la red y documentar su novela. También trabajó como guionista en proyectos menores hasta que, casi cumplidos los 40 años, Ready Player One lo lanzó al estrellato.

El final de la novela es más o menos previsible, pero acorde al público al que va dirigida: lectores jóvenes. La mayor parte de los aficionados a la ciencia ficción, no obstante, la hallaran altamente disfrutable. Hay de todo: Amor, amistad, odio, envidia, traición, celos y heroísmo, así como crueldad. Cline ha sabido aderezar su obra magistralmente y generó una historia redonda.

Es inevitable notar las enormes influencias de Ready Player One, que el mismo Cline ha reconocido. Como ejemplos, tenemos a Neuromancer, de William Gibson, una de las primeras novelas que exploró la posibilidad de que, algún día, los seres humanos pudiesen acceder a un mundo alternativo en el universo digital. Otro ejemplo, aún más cercano a la novela de Cline es, sin duda, Snow Crash, de Neal Stephenson, que ya he reseñado aquí y donde, también, los individuos pueden entrar a un terreno paralelo dentro de las computadoras, pero la idea de convertir ese universo en un videojuego es lo que hace la diferencia entre las obras antes mencionadas y la de Cline.

Una novela altamente recomendable. Sencilla de leer (pero no simple), y que atrapa la atención del lector casi desde la primera página. La acción jamás se detiene. Siempre está sucediendo algo, o está por suceder o un acontecimiento reciente influye poderosamente en los personajes, magníficamente delineados y, hay que decirlo, casi perfectos.

Para aquellos que gusten de la ciencia ficción, esta será una novela que gozarán de principio a fin. Y para quienes deseen acercarse a este género por primera vez, puede convertirse en la obra que les abra las puertas a un mundo insospechado, lleno de imaginación y fértil alimento para la fantasía, esa que solemos dejar de lado conforme pasan los años.

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