El aventurero noruego Aleksander Gamme pasó tres meses esquiando solo en el Polo Sur y, de pronto, halló un depósito de provisiones que él mismo había dejado en la nieve. Hay que ver lo feliz que se pone (al grado que uno duda de su salud mental) al darse cuenta que entre las cosas que había dejado se hallaban varios chocolates, Cheese Doodles (muy semejantes a los Cheetos) y otros manjares.
A pesar de que la conducta de Gamme nos pueda parecer extravagante, cualquiera que haya estado alimentándose de pesca y caza por casi cien días, hallar un “tesoro” como este justifica su euforia, sobre todo porque parece evidente que él había olvidado las golosinas, que sin duda le encantan.
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jajaja, hasta yo me emocioné conforme iba descubriendo los tesoros XD
hasta me saco una sonrisa =)
¿Solo? cuando se tira en la nieve pareciera que sale un camarógrafo. ¿Será? Independientemente de eso, que felicidad!!
Yo me pregunto cómo es que todos los productos tienen tan buen aspecto, en sus envases originales, después de estar más de 90 días enterrados en la nieve en un desierto antártico a temperaturas extremas
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