En realidad estas vacas no están danzando, sino que están felices. Ha pasado el crudo invierno durante el cual estuvieron encerradas en un gran cobertizo.
Este es el primer día de la primavera en que su dueño las sacó a pastar.
¡Y hay que ver lo contentas que se han puesto! Brincan, frotan sus mejillas contra el pasto fresco y hasta bromean entre ellas dándose uno que otro tope. Evidentemente, estaban hartas de su aislamiento.
Otros Artículos Relacionados
COMPRA MI MÁS RECIENTE NOVELA:






{ 2 comments… read them below or add one }
joder es conmovedor y pensar que mi familia y yo nos dedicamos a la venta de carne de res, ni pedo hasta los tigres tienen que matar para comer
Y A APAREARSE SE HA DICHO…