Es cierto que los zombies no suelen darse en maceta, pero podemos contradecir fácilmente esta noción si compramos en el supermercado unas semillas de zombie, las plantamos en tierra adecuada (si proviene de un cementerio, mejor) y seguimos todas las numerosas instrucciones para tener, al cabo de un tiempo, un saludable zombie criado en casa.
Ojo: Será manso en apariencia, pero se recomienda dormir con el cerrojo echado.



