
En la escuela nos enseñaron (al menos a mí me lo repitieron hasta la náusea) que las células son pequeñas, que hace falta un microscopio para verlas, y que la única célula del cuerpo humano visible a simple vista (y con una muy buena vista) era el óvulo, un diminuto punto tan insignificante como una mota de polvo.
Bueno, pues resulta que en las grandes profundidades de las fosas marinas, especialmente la fosa de las Marianas, el lugar más profundo del océano, existen seres compuestos de una sola célula de un grupo (clase) llamado Xenophyophorea que pueden medir hasta veinte centímetros de diámetro.
Estas celulotas por decirlo de alguna manera, son de diferentes tipos, pero se comportan como gigantescas amibas. Comen emitiendo brazos (pseudópodos) que atrapan la partícula alimenticia y la incorporan a su interior (su citoplasma), pero son tan frágiles que los intentos por traerlas a la superficie han sido en su mayor parte infructuosos, por lo que no ha sido posible estudiar más sobre su ciclo vital y su comportamiento, pues solo los robots enviados a aquellos abismos han podido dar cuenta de su existencia.
Así pues, la siguiente vez que alguien diga que todas las células son pequeñas, no le crean, porque está mintiendo.




Habia leido o escuchado, no recuerdo, que el huevo tambien es una celula gigante. Es cierto esto ?
Eduardo:
Falso.
El huevo es una célula eucariota, al ser fecundado se convierte en cigoto a si que las células mas grandes no son los óvulos si no los huevos, ahí tienes a el huevo de avestruz que pesa 500gr.