El fenómeno del Fantasma de la Ópera

--ANUNCIOS--

by Andrés Borbón on 12 July, 2011

in Opinión, TecnoCulto

Este artículo es un “recuento personal”: únicamente mi opinión, plana y llana. En otras palabras: un artículo escrito para mí mismo en forma epistolar.

Andrés:

¿Te has dado cuenta de que la gente dice cosas online que jamás se atrevería a decir en público? La razón es muy simple: ocultos, no corren el riesgo de ser confrontados, de entrar en un debate que probablemente terminarían perdiendo. Personas de lo más común y corriente aspiran a mesías cuando tienen un teclado enfrente, pero no serían capaces de actuar de la misma forma frente a otras personas.

Si me lo permites, Andrés, le llamaremos a este tipo de conducta: El fenómeno del Fantasma de la Ópera. El monstruo, sabiéndose horripilante, se atreve a conquistar a la chica cuando lleva la máscara que cubre su deformidad o su falta de belleza física, pero sin ella el valor se le escapa de las venas.

Son pocas las personas de una sola pieza, que dirían en la vida real lo mismo que escribirían en la web. Esas personas, Andrés, respaldan sus palabras con la propia integridad. A ellos nos les da miedo decir su nombre, porque no tienen dos caras ni padecen personalidad múltiple ni andan por ahí jugando al espía encubierto. No se escudan en el anonimato porque les parece una cobardía y tienen el coraje de hacer lo que creen correcto y de cambiar de opinión cuando se dan cuenta que se han equivocado.

Bien sabes que solo hay una justificación para el anonimato: Proteger la propia seguridad o la de quienes le rodean, pero eso sucede solo si decides meterte en cuestiones donde las opiniones pueden transformarse en balas de verdad, de esas que dejan agujeros, viudas y que alimentan los cementerios.

En todo caso, son pocas las personas con una voz propia, que han hecho de su opinión un estandarte y que, al mismo tiempo, adoptan pseudónimos, alias o se expresan anónimamente. Recuerda que las voces más fuertes no son necesariamente las más acertadas, sino las que hablan con valentía, dando la cara y sostenidas por dos pies bien puestos en el suelo.

¿Y qué obtienes al exponerte abiertamente, al arriesgarte a ser el blanco de burlas, agresiones y críticas?

Te ganas el respeto de ti mismo.

-

Previous post:

Next post: