Sandy Sanderson es un artista que fabrica automóviles a base de latas vacías de cerveza y de refrescos, y que llegó a esta curiosa ocupación por dos caminos: Comenzó como aficionado a la construcción de vehículos a escala, y aunque estudió dibujo y luego abandonó Nueva Zelanda (su país de origen) para trabajar como profesor, terminó tocando el bajo eléctrico en una banda.
Pero el destino le tenía preparada otra cosa a Sanderson, pues tras sufrir un accidente automovilístico y de recuperarse de las lesiones que sufrió en los brazos, recuperó la movilidad pero no la sensibilidad total ni la flexibilidad que requiere un músico para tocar adecuadamente, así que decidió volver al modelaje de autos a escala, pero a su manera.
Comenzó a fabricar autos con el material más sencillo posible: Las latas de cerveza y de refrescos que hallaba (o que bebía, con mayor probabilidad) y descubrió que podía crear piezas que los demás hallaban atractivas. En lugar de voltear la lata y exponer la parte lisa, él decidió que el diseño de la bebida era una buena decoración para sus autos y actualmente ha adoptado esta como su ocupación de tiempo completo, además de su sustento pues vende cada una de sus creaciones en precios que van de los 800 a los 2 mil dólares.
En lo personal, estos modelos me parecen geniales. Me he enamorado del de Heineken aunque no pienso gastar tal cantidad de dinero en uno de estos juguetes, pero no es pecado soñar. Je, je.




