BSS | Straight Razor from Bruton Stroube Studios on Vimeo.
En este video, vemos a un barbero tradicional en la ciudad de St. Louis (EU) hablándonos sobre la importancia de la tradición detrás del oficio de barbero.
Hay mucho de añoranza en este video, que nos muestra cómo estos sitios son, digámoslo así, el último refugio de los varones. Lo único que no es “unisex” y que tiene una larga tradición que, poco a poco, se ha ido perdiendo.
Yo recuerdo que de chico iba a una barbería, o peluquería, a que me cortaran el cabello. En ese lugar no se aplicaban tintes ni había mujeres. Muchos clientes acudían para que los rasuraran, y como era tradicional, usaban la típica hoja de barbero que afilaban cada dos por tres con una tira de cuero. Recuerdo el sonido que hacía la navaja cuando se deslizaba por mi nuca, cortando los cabellos que la tijera o la máquina no eran capaces de eliminar, y el tacto de la crema de afeitar, luego la brocha con el talco y las sillas, tan distintas a las de ahora (me tenían que poner un banquito, pues aún era muy pequeño).
Las peluquerías se anunciaban en el exterior del local con esos cilindros con una espiral roja sobre un fondo blanco que eran inconfundibles, y la última vez que fui a una tendría no más de 7 años, tal vez menos. Me llevó mi abuelo, en unas vacaciones en Guadalajara y como él sí tenía vello en el rostro, además de cortarle el cabello le dieron una rasurada. Yo, como me había portado bien, tuve el privilegio de recibir un caramelo, pero estaba un poco intimidado por todos esos hombres (algunos con sombrero y traje de tres piezas) que llegaban al lugar, saludaban, conversaban afablemente, intercambiaban noticias y hablaban con familiaridad con los barberos, a los cuales conocían de mucho tiempo atrás. Mi abuelo era callado, tanto que ni siquiera tuvo que decirle nada al barbero (siempre lo atendía el mismo, y si no estaba él mi abuelo volvía otro día). Simplemente se sentó y el barbero, sabiendo lo que él deseaba, se puso a trabajar en ese cliente que llevaba 20 o 30 años acudiendo al mismo sitio cada dos semanas.
Las barberías no son mejores ni peores que las estéticas de ahora. Son, simplemente, diferentes.



