
Este periquito es un equilibrista nato. ¡Hay que ver lo bien que se las arregla para permanecer sobre la pelota de tenis! Y no solo eso, sino que halla la manera de rescatar la bola cuando esta rueda fuera de su alcance. Todo un profesional, y el único que he visto practicar este tipo de suertes. Habrá aprendido por casualidad, cuando alguien dejó la pelota en el suelo (o lo habrán enseñado, quién sabe). El asunto es que el ave parece disfrutar de este “deporte”, pues no veo que nadie lo recompense, que lo ayude o que le ordene que lo haga.
Cualquiera diría que está jugando. ¿No sería más fácil para él pararse sobre algo menos inestable? Por lo que se ve, le gustan los retos. Si continúa practicando, tal vez establezca un nuevo récord mundial. ¿Habrá una categoría en el libro Guinness para pericos equilibristas? Je, je. No lo creo, pero este amigo podría inaugurarla.



