Siempre he pensado que los libros han sido destinados para leerse, y nada más. Sin embargo, no todos están de acuerdo conmigo y crean otros objetos a partir de los ellos, muchas veces destruyéndolos e imposibilitando la lectura.
Creo que los libros deberían descartarse cuando se han roto, les faltan páginas o son ilegibles. Cualquier cosa que se haga con los libros “saludables” es el equivalente (para mí) a la quema de libros de Farenheit 451.
Sin embargo, hay que admitir que algunos de estos objetos resultan interesantes.




