En este sensacional video (lástima que se encuentre en inglés) se discute un punto altamente teórico y abstracto: ¿Cómo voltear una esfera, de tal modo que la parte de adentro quede hacia afuera y viceversa? Esto ha de lograrse sin cortar, hacer agujeros, rasgar o doblar el material al grado de que en el punto de doblaje se toquen ambas superficies. La única concesión a la imaginación es que este material puede pasar a través de sí mismo.
Durante el video se exponen varias formas fallidas de lograr el objetivo pero, al final, se da con la solución, que honestamente no acabo de comprender. MI imaginación espacial no da para tanto y me pierdo en la explicación final pero pongo el video porque teóricamente es posible y porque, seguramente, los lectores de este blog no tienen mis limitaciones y podrán comprender la solución.
Y aunque parezca que todo esto corresponde más al terreno de la ciencia ficción que al mundo real, la creación de nuevos materiales como el grafeno podrían hacer posible la creación de objetos con propiedades inusuales que tuviesen facultades inesperadas, como la que se muestra en el video.
El reto con los materiales que la tecnología es capaz de crear es tener el poder de imaginar la forma de usarlos de la manera más útil posible, de lograr cosas tan impresionantes como esta, o como otras que ni siquiera se han considerado.
Alguna vez escuché (o leí, ya no lo recuerdo) que la verdadera literatura de ciencia ficción era aquella que tenía la posibilidad de ser alcanzada por la realidad. Son cosas que probablemente no veremos jamás, pero que las generaciones futuras disfrutarán (o sufrirán) y llegarán, algún día, a ser parte de su realidad cotidiana.
Muchas cosas de las que disfrutamos ahora mismo hubiesen sido consideradas “magia” hace siglos. ¿Se imaginan a un hombre de la Edad Media con un iPad en la mano? ¿O a un cavernícola en un cine moderno?
La ciencia y la tecnología, a fin de cuentas, tienen como finalidad hacer realidad la magia y hacer que el terreno de lo imposible sea cada vez más reducido.



