La Universidad de Osaka ha presentado dos robots musculoesqueléticos neumáticos, lo cual quiere decir que los músculos funcionan con aire comprimido, y pueden modificar su forma un 25% cuando se les inyecta aire. Esta estrategia impide el sobrecalentamiento y resulta particularmente duradera.
Con el tamaño de un bebé de 7 meses, Pneuborn-7II fue construido para estudiar la relación entre el desarrollo motor y las proporciones corporales. Mide 80 centímetros de estatura, pesa 5.4 kg y posee 19 músculos neumáticos (de ahí su nombre).
La médula espinal del robot le permite rotar, flexionarse y extenderse. Es completamente autónomo pues tiene un CPU propio, batería, válvulas de aire y una botella de aire comprimido para no depender de tubos, cables y mangueras. Claro, si los experimentos duran mucho habrá que cambiar el depósito de aire comprimido o conectarlo a una fuente de alimentación continua.
Los investigadores han implementado un algoritmo de aprendizaje basado en generadores de patrones que buscan métodos de optimización (algo parecido a lo que hacemos nosotros: prueba y error). Esto es capaz de generar movimientos de gateo exitosos y lo más sorprendente es que esto pudo ser conseguido sin la necesidad de sensores o de un programa complejo de inteligencia artificial.
Pneuborn-13, por su parte, tiene el tamaño de un niño de 13 meses de edad, y está desarrollado para estudiar el efecto de la estructura musculoesquelética en el surgimiento de la motricidad bípeda. Como resultado, sus 18 músculos se concentran en los tobillos, rodillas y articulaciones de la cadera. Mide 75 centímetros de alto y pesa 3.9 kg. Como el Pneuborn-7II es completamente autónomo, y tiene una estructura esquelética parecida, pero no posee una columna vertebral tan compleja. El robot es capaz de mantener la posición de pie y puede hacer movimientos de deambulación.
Los laboratorios Hosoda, responsables de estos robots, aún no han mostrado videos de estos robots, pero se espera que estos se hagan públicos pronto.




