
Las cámaras tipo pinhole son tal vez las más simples del mundo. Sólo necesitan una caja en la que no se filtre la luz y un minúsculo agujero en ella, además de un trozo de película fotográfica.
No requieren lentes, ni precisan ningún mecanismo de enfoque.
Al fotógrafo Francesco Capponi se le ha ocurrido hacer una cámara de este tipo usando un cascarón de huevo, y el principio es el mismo: Vaciar el huevo y cubrir la abertura con una pieza que contenga un agujero, habiendo previamente aplicado una emulsión fotosensible en el interior del mismo.
Y como la cáscara del huevo es semitransparente, hay que cubrirla con un paño o con alguna otra cosa para poder tomar la fotografía. Luego viene el proceso de revelado, para lo cual hay que desmontar la cámara, pero el resultado es increíble.



