April 2011

Los arqueólogos han hallado la que, se piensa, es la prótesis más antigua descubierta hasta ahora.

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Juan Osborne es un artista español que crea retratos con palabras en su computadora, usando un software especializado y hecho a la medida. Hasta el momento, su obra más extensa tiene 500 mil palabras, pero tiene en mente llegar a una que tenga un millón. Lo difícil, dice él, es hallar un sitio donde imprimir una fotografía de tal tamaño.

En su blog pueden hallar muchas obras más (muy recomendable)

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Dispensador de agua para perro

by Andrés Borbón on 23 April, 2011

in Cómico

Por alguna extraña razón, a muchos perros les gusta beber el agua del escusado. Es incomprensible para mí, y seguro que también para otros dueños de perros.

Sin embargo, probablemente este tazón ayude un poco. Si se tragan el engaño, dejarán de beber agua en el baño. Y si no, de todas formas es un dispensador de agua muy simpático. Je, je.

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La hermana de la novia (chiste)

by Andrés Borbón on 23 April, 2011

in Cómico

Era yo un hombre muy feliz. Mi novia y yo llevábamos un año de relación así que habíamos decidido atar el lazo.

Sólo había una cosa que me perturbaba: Mi futura cuñada era una chica realmente bella. Tenía 22 años, usaba unas minifaldas tremendamente ajustadas e iba siempre sin sujetador, con unos escotes de vértigo. Cada vez que tenía oportunidad, se inclinaba hacia mí brindándome una vista fenomenal.

Todo eso tenía que ser a propósito, pues nunca lo hacía cuando había alguien más presente.

Un día, la hermana de mi novia me pidió que fuera a su casa para revisar las invitaciones de la boda. Cuando llegué, me di cuenta que estaba sola y, al verme, me dijo que siempre había estado enamorada de mí, y que me deseaba, que no podía superarlo. Dijo que anhelaba fervientemente que estuviésemos juntos solo una vez antes de que me casara y dedicara mi vida a su hermana. Yo estaba en completo shock y no pude decir una palabra. Ella se acercó felinamente y me susurró al oído: Iré arriba, a mi dormitorio, y si deseas cometer una última locura, solo tienes que ir y me tendrás.

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Latinoamérica, con un crecimiento económico saludable

by Andrés Borbón on 23 April, 2011

in Noticias

Latinoamérica y Asia lideran el crecimiento económico en el mundo:

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Atracciones de circo (10 fotos)

by Andrés Borbón on 23 April, 2011

in Curiosidades, Medicina

Hubo un tiempo en que las personas con malformaciones congénitas no eran sujetas a tratamiento médico y a la discrecionalidad que merece su condición, sino que eran exhibidas en los circos como atracciones. De hecho, ningún circo que se respetara carecía de alguno de estos individuos, cuya desgracia era el disfrute y/o la admiración de otros.

He aquí algunos ejemplos.

Advertencia: Las imágenes no son agradables a la vista

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En la época que nos ocupa reinaba en las ciudades un hedor apenas concebible para el hombre moderno. Las calles apestaban a estiércol, los patios interiores apestaban a orina, los huecos de las escaleras apestaban a madera podrida y excrementos de rata, las cocinas, a col podrida y grasa de carnero; los aposentos sin ventilación apestaban a polvo enmohecido; los dormitorios, a sábanas grasientas, a edredones húmedos y al penetrante olor dulzón de los orinales. Las chimeneas apestaban a azufre, las curtidurías, a lejías cáusticas, los mataderos, a sangre coagulada. Hombres y mujeres apestaban a sudor y a ropa sucia; en sus bocas apestaban los dientes infectados, los alientos olían a cebolla y los cuerpos, cuando ya no eran jóvenes, a queso rancio, a leche agria y a tumores malignos. Apestaban los ríos, apestaban las plazas, apestaban las iglesias y el hedor se respiraba por igual bajo los puentes y en los palacios. El campesino apestaba como el clérigo, el oficial de artesano, como la esposa del maestro; apestaba la nobleza entera y, sí, incluso el rey apestaba como un animal carnicero y la reina como una cabra vieja, tanto en verano como en invierno, porque en el siglo XVIII aún no se había atajado la actividad corrosiva de las bacterias y por consiguiente no había ninguna acción humana, ni creadora ni destructora, ninguna manifestación de vida incipiente o en decadencia que no fuera acompañada de algún hedor.

Patrick Süskind, El Perfume, 1985

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