Hubo un tiempo en que las personas con malformaciones congénitas no eran sujetas a tratamiento médico y a la discrecionalidad que merece su condición, sino que eran exhibidas en los circos como atracciones. De hecho, ningún circo que se respetara carecía de alguno de estos individuos, cuya desgracia era el disfrute y/o la admiración de otros.
He aquí algunos ejemplos.
Advertencia: Las imágenes no son agradables a la vista









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