Hace unas semanas, me debatí entre la posibilidad de publicar una de mis novelas como eBook en la Kindle Store o no hacerlo y estaba indeciso: Por un lado, me decía a mí mismo que en México (y el Latinoamérica) poca gente tiene un Kindle, y que publicar algo en español (y no siendo un autor conocido) en una tienda en inglés era una pérdida de tiempo… ¿quién iba a comprar el libro?… pero la idea seguía dándome vueltas en la cabeza hasta que cedí a la tentación.
Fue una batalla campal. Correos de ida y de vuelta hasta que finalmente conseguí tener todos los archivos en orden y el libro se publicó en la Kindle Store, pero una vez que lo conseguí, me olvidé un poco del asunto ya que, como mencioné previamente, estaba casi seguro que nadie compraría la novela. Era nada más “por no dejar” y, como la publicación es gratuita (tú lo haces todo), pues no tenía nada qué perder.
Hace unos días, en uno de esos ratos en los que al aburrimiento me hizo visitar por casualidad el sitio para ver si todo iba bien… me he llevado una sorpresa que casi me tira de la silla.
No les voy a decir que he tenido millones de ventas, como les ha sucedido a otros autores que se han volcado en la autopublicación pero con una reputación ya establecida y seguidores de muchos años, o décadas, pero no me puedo quejar. Muchas ventas y en un periodo relativamente corto de tiempo… ¿quién lo iba a decir?
Como la identidad de quienes han comprado mi novela permanece anónima (como debe ser), uso este medio para agradecer profundamente a todas las personas que han adquirido mi libro.
Me siento profundamente honrado y agradecido.
La voz que te nombra, por Andrés Borbón (para Kindle y también en papel)



