Me ha sorprendido un poco la noticia de que, en muchas películas, no se usan dobles de verdad (personas) y que la creación de estos dobles mediante animación digital sea tan cara que los productores prefieran usar dobles inflables: Muñecos como globos a los que pueden agregárseles distintos atuendos, colores de piel e incluso bigotes y barbas para que, a la distancia, den la impresión de tratarse de personas reales y disminuir los costos en las producciones cinematográficas.




