Jack Schoff comenzó a coleccionar relojes cuando, por razones médicas, tuvo que dejar de trabajar durante un tiempo. Estaba desesperado por hacer algo y comenzó a comprar y a componer relojes viejos hallados en ventas de garage. Pronto, la gente se enteró de su pasión por los relojes y cuando tenían un reloj que no querían, lo dejaban a la entrada de su casa, así que Jack desconoce de dónde provienen muchos de sus relojes.
Las paredes de su apartamento comenzaron a llenarse de relojes, pero no pensaba establecer un récord mundial ni nada por el estilo, y cuando tenía unos 900, en el 2007, su nieta le enseñó el Libro de Récords Guinness donde mencionaba que la colección más grande era de 921. Fue entonces cuando Jack supo que pronto iba a romper el récord y unos años después los representantes del libro comprobaron que Jack poseía 1,509 relojes, por lo cual ha recibido dos certificados consecutivos del libro Guinness.
Y aunque ha prometido no acumular más relojes (gasta demasiado dinero en baterías y cambiar la hora cada vez que el horario se modifica le lleva de tres semanas a un mes), pero poco a poco van agregandose nuevos inquilinos a su ya basta colección.




