
Este pequeño can es sorprendente: Balancea una pelota de baloncesto sobre la nariz por todo el jardín, y lo hace con mayor habilidad que muchos humanos (incluyéndome), y ni siquiera necesita hacerla girar como nosotros para mantenerla sobre uno de nuestros dedos.
Sólo le falta aprender a encestar y está listo para la NBA.



