
En 1869, el inventor francés Rousseau de Marseilles, creó esta versión de un monociclo cuya rueda estaba en el exterior del vehículo. Como podrán imaginarse, el invento no fue exitoso, pues resultaba difícil de maniobrar y frenar bruscamente podía hacer que el conductor girase dentro del monociclo, por lo que la mejor técnica habría sido probablemente frenar con los pies, al estilo de los Picapiedra.
Pero no todos los inventos se pierden irremediablemente con el tiempo. Las tecnologías modernas han revivido esta idea, y la han aplicado a vehículos como la Wheelsurf, que reseñé en este blog hace casi 3 años.



