
Este deporte, relativamente nuevo y que se juega en Austria, es practicado no solamente bajo el agua, sino que la superficie en la que se disputan los partidos es el hielo.
Y dado que las reglas del juego prohíben que se usen tanques de aire o cualquier otro instrumento para respirar, los jugadores deben salir a tomar aire con frecuencia, más o menos cada 30 segundos.
Para evitar algún accidente fatal, cuatro buzos equipados con tanques de oxígeno supervisan el partido, pues no es inusual que algún competidor se desoriente, no halle el respiradero y se desmaye.
Un deporte extremo, sin duda.



