Tratándose de tatuajes (y otros tipos de modificación corporal), el asunto de vuelve interminable. Desde los simples tatuajes, los piercings, las mutilaciones, escarificaciones, implantes e inyecciones de diversas sustancias (incluyendo colorantes en los ojos), las formas en que una persona puede modificar su aspecto van desde lo artesanal y “casero” hasta aquello que involucra procedimientos quirúrgicos bastante complejos.
Pienso que mientras la salud o la vida del individuo no se pongan en riesgo, la decisión recae únicamente sobre el sujeto mismo y debe ser respetada.
Como dijo Juárez: “El respeto al derecho ajeno, es la paz”. Y la frase cae como anillo al dedo en este tema pues lo importante no es lo que hay en la piel del individuo, sino lo que lleva debajo de ella.




