
Darren Taylor, también conocido como “El Profesor Splash” ha conseguido romper su propio récord mundial al arrojarse desde una altura de 11 metros a una pequeña piscina con solo 30 centímetros de agua.
Tras la exitosa caída, Taylor fue capaz de levantarse para agradecer al público que se había congregado para presenciar la hazaña en la ciudad de Trondheim, Noruega. Este hombre posee ya 13 récords certificados por el récord Guinness.
Eso debió doler.



